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MEDIO AMBIENTE
África, un continente en peligro
por Maximiliano Sbarbi Osuna | 08.08.09Su escasa industrialización hace que África emita pocos gases a la atmósfera en comparación con Estados Unidos, China y Europa. Pero los efectos nocivos sobre su medioambiente ya dejaron de ser indicios para convertirse en catástrofes comprobables que requieren soluciones inmediatas. Mientras algunos ya plantean la necesidad de que las naciones ricas paguen por el daño ocasionado, ¿cómo revertir los devastadores efectos del calentamiento global en un continente con problemas más urgentes como el hambre, la pobreza, las epidemias o la superpoblación?
La sequía, otros de los grandes problemas climáticos que enfrenta África - APEn los últimos 20 años, 10 millones de africanos se han visto obligados a desplazarse por cuestiones ambientales. Se prevé que esta cifra va a aumentar en el mediano plazo debido a que pasada una determinada barrera de daño ambiental, las consecuencias van a ser irreversibles, de acuerdo con el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático, que depende de Naciones Unidas (ONU).
La alta dependencia africana de los recursos naturales produce un empeoramiento de la situación ante los bruscos cambios climáticos que ya se advierten.
¿Y LA LLUVIA?
Los pronosticadores están de acuerdo en que las precipitaciones van a disminuir considerablemente, sobre todo en el norte y el sur del continente. Siendo que el 95% de la agricultura africana depende de las lluvias, el Foro para la Cooperación con África anunció en 2007 que las cosechas podrían disminuir hasta la mitad en varios países.La escasez de lluvias aumenta la desertificación y la calidad de los suelos cultivables, por lo que muchas economías agrodependientes van a tener que recurrir a la temida deforestación y a la sobre explotación de las tierras.
A comienzos de este año, el Informe Anual de las Naciones Unidas sobre el Desarrollo Mundial del Agua anunció que la reducción de las precipitaciones va a comprometer el caudal de los ríos. Las regiones más afectadas van a ser las del desértico norte africano, debido a que al factor climático se le agrega la elevada natalidad.
La falta de agua inevitablemente va de la mano con el deterioro de las condiciones de higiene, lo que va a producir un aumento de las enfermedades en humanos y animales.
Por otro lado, el crecimiento del nivel del mar, no es exclusivo de África, pero en esta región va a obligar a emigrar a millones de personas, ya que un cuarto de la población africana vive sobre la costa mediterránea, atlántica e índica.
MEDIDAS CONTRA EL DESASTRE
Hasta el año 2000, los países africanos intentaron reducir los efectos nocivos del aumento de la temperatura global, pero ante la imposibilidad de poder controlar este fenómeno comenzaron a prever las consecuencias y a adaptarse para reducir el impacto.La Unión Africana estimó, en una cumbre celebrada en 2006, que a cada país le va a corresponder destinar entre un 5 y un 10 por ciento del Producto Interno Bruto para mitigar las consecuencias del cambio ambiental sobre la economía y la sociedad.
Pero, la mayor parte de las acciones dependen del mundo desarrollado. Mientras que la Unión Europea y EE.UU. se comprometieron el mes pasado en reducir en un 50 y 80 por ciento respectivamente la emisión de gases de efecto invernadero para 2050, los líderes africanos demostraron su decepción ante una meta tan lejana en el tiempo.
El temor de los gobiernos de África es que los actuales líderes mundiales no se comprometan con las medidas paliativas, como ocurriera con el Protocolo de Kyoto, que va a caducar en 2012 sin haberse cumplido en su totalidad. Lo que más inquieta a los gobernantes de esta región es que no hay objetivos globales a corto y mediano plazo, por ende, esta generación va a tener que afrontar las consecuencias del deterioro ecológico.
La mayoría de los planes de desarrollo limpio llevado a cabo por los países industrializados abarcan el norte y el sur de África, provocando un vacío en la zona central. Solamente la Congo Basin Initiative cumplió con su objetivo, en seis países de África central, de designar áreas de protección ambiental, como bosques y parques nacionales.
Para diciembre de este año, la ONU convocó a una cumbre en Copenhague, en donde se va a definir el sucesor del tratado de Kyoto, con metas más radicales, ante la evidencia de que el deterioro medioambiental se ha acelerado.
El aumento de la población africana combinado con la escasez de tierras cultivables, la tala de bosques para producir energía y liberar espacios destinados a la agricultura y las forzosas migraciones, van a derivar en enfrentamientos de diversos grupos sociales y países por el control de los recursos naturales. Además, si a esto se le agrega la tendencia de algunas compañías multinacionales de comprar tierras fértiles en países pobres para producir biocombustibles, el efecto nocivo en la alimentación se va a multiplicar.
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