• Fotos
    • Videos
    • Videoblog
    • Observadores
    • Observador Ilustrado
HOME AL DÍA CONFINES HISTORIA MEDIO AMBIENTE DEPORTES CULTURA CONSUMO NUESTROS LECTORES ESPECIALES RSS
  • AL DÍA

    Afganistán: un ejército analfabeto

    Deje su comentario
    18.09.09
    A-A+ Modificar Tamaños Imprimir Recomendar Compartir
    Recomiende esta nota
    • Su nombre
    • Su email
    • Email destinatarios
      (separar con comas)
    • Comentario
      Restan 500 caracteres
    •  

    ¿Cómo entrenar a un ejército en el que nueve de cada diez reclutas son analfabetos? La poca educación de los efectivos que tendrán en sus manos la seguridad del país cuando Estados Unidos y sus aliados se retiren, dificulta la creación de una fuerza capaz de semejante desafío. El problema se repite en Irak y preocupa a los altos mandos, que manejan una tropa poco preparada, mientras los talibanes se muestran cada día más fortalecidos.  

    Imagen de Afganistán: un ejército analfabeto
    El analfabetismo de los reclutas del ejército afgano dificulta su formación profesional - AP

    El recluta Shahidullah Ahmadi no puede leer ni escribir, lo mismo que nueve de cada diez soldados del ejército afgano.

    La falta de educación es uno de los retos que enfrenta Estados Unidos al tratar de dar forma a un ejército capaz de hacerse cargo de la seguridad cuando se retiren los efectivos extranjeros. Igual que en Irak -de hecho, tal vez más que en el país vecino-, los instructores se encuentran con que cuesta reclutar, entrenar y equipar un ejército lo suficientemente grande y competente como para poder manejarse solo.

    "Si alguien me llama y me dice que vaya a determinado lugar, no puedo leer los carteles de la calle", admitió Ahmadi, de 27 años, integrante de un batallón de logística, mientras camina por el centro de Kabul. "Aprendimos muchas cosas en el entrenamiento básico, pero ya me olvidé de todo, de cosas que algún día podrían salvarme la vida".

    Associated Press entrevistó a numerosos reclutas y visitó un cuartel donde reciben entrenamiento para comprobar las dificultades relacionadas con la creación de un ejército confiable, que permita la partida de las fuerzas extranjeras.

    El tiempo que toma capacitar y equipar a los iraquíes se ha convertido en tema de debate en Estados Unidos, Europa y Canadá, cuyos gobiernos deben decidir si envían más soldados para apuntalar una causa que no es muy bien vista por la opinión pública.

    Carl Levin, senador demócrata estadounidense especializado en temas militares, dice que quiere mejorar la preparación de los iraquíes antes de enviar más soldados. Levin plantea que se incorpore más gente a las fuerzas de seguridad, hasta llegar a 240.000 efectivos en las fuerzas armadas y 160.000 en la policía para el 2013.

    El plan actual es subir de 92.000 a 134.000 efectivos para el 2011 en el ejército. Y funcionarios estadounidenses dicen que el total combinado del aparato de seguridad debería llegar a 400.000 efectivos en el 2014.

    "Es imperativo que los afganos se hagan cargo de su propia seguridad", afirmó Richard Holbrooke, enviado especial de Estados Unidos a la región. "Está claro que hay que aumentar la cantidad de soldados y de policías".

    La violencia ha ido en aumento en Afganistán y cada vez hacen falta más soldados para expulsar a los insurgentes del Talibán de una zona. Pero son necesarios efectivos afganos para garantizar que los combatientes no vuelvan.

    Hay quienes dudan que Afganistán, uno de los países más pobres del mundo, pueda sostener una fuerza tan grande y mantener la disciplina y el balance entre los distintos grupos étnicos. Por otro lado, es previsible que Estados Unidos deba costear los gastos de esa fuerza por muchos años.

    En Irak, seis años después de haber desmantelado el ejército de Saddam Hussein, todavía no ha sido posible crear una fuerza nacional capaz de valerse por sí misma. Y eso a pesar de contar con ventajas que no hay en Afganistán, incluidos una buena cantidad de oficiales del ejército de Saddam y una de las poblaciones más educadas del mundo árabe.

    Encuestas indican que el ejército es la institución en que más confían los afganos, especialmente comparado con la policía, que es vista como un cuerpo corrupto. Pero el 90% de los reclutas que atrae el ejército son analfabetos, según oficiales estadounidenses involucrados en su capacitación.

    La tasa nacional de analfabetismo es del 75%. En el ejército es más alta porque esa fuerza se nutre mayormente de elementos de los estratos más bajos, con menos educación.

    La falta de conocimientos demora los progresos en los cursos básicos de diez semanas. Los soldados no pueden usar mapas ni entender los códigos de conducta, y cuesta crear una red confiable de sargentos, eslabones fundamentales en todo ejército, ya que son los responsables de hacer cumplir las disposiciones de los comandantes.

    El mayor general estadounidense Richard Formica, a cargo de los programas de entrenamiento, afirma que las altas tasas de analfabetismo "representan un problema con los reclutas que quieren llegar a sargento y oficial, porque cuanto más alto trepe uno, más responsabilidades recibe, y es de esperar que tengan conocimientos básicos de lectura y escritura".

    Comprender mapas y carteles es vital para los soldados, que son despachados a sitios que no conocen.

    Los insurgentes también son mayormente analfabetos, pero se manejan en terrenos que conocen al dedillo y no necesitan consultar mapas ni leer material escrito.

    Por otra parte, hacen una típica guerra de guerrilla, operando en unidades pequeñas, lanzando ataques relámpago, y no requieren tácticas militares sofisticadas ni el uso de helicópteros o equipo avanzado.

    El ejército iraquí contrató una empresa privada, la Pulau Electronics de Orlando, Florida, para que le enseñe a los soldados a leer y escribir. El objetivo es que puedan alcanzar un nivel elemental de alfabetismo en un año.


     

    La profecía de Bin Laden
    Por Andrés Repetto


    En su último mensaje difundido a través de una Web ligada a la red Al Qaeda, Osama Bin Laden le advirtió al presidente Obama que la guerra en Afganistán duraría el tiempo que permanecieran sus soldados en ese país, y que al igual que le ocurrió a los soviéticos, ellos serian derrotados.

    Este no fue un discurso más del líder de Al Qaeda, sus palabras seguramente resonaron en la Casa Blanca, en el Pentágono y en cada una de las oficinas de los jefes de Estado europeos que aun mantienen tropas en este país.

    Si en el pasado las palabras del hombre más buscado por la CIA parecían solo arengas para sus seguidores y algo fuera de la realidad, en esta oportunidad parece estar prediciendo lo que muchos aliados de los Estados Unidos temen se concrete en el futuro cercano en Afganistán.

    A las bochornosas elecciones presidenciales, teñidas no por una ola de violencia sino por un fraude masivo, se sumaron en estos días ataques por parte de los taliban. En primer lugar contra las fuerzas de Alemania y luego contra las italianas. Si bien las  muertes de soldados europeos no fueron numerosas generaron otra vez el debate en el viejo continente sobre el alcance y la duración de su permanencia en Afganistán.

    Con muy poco, los talibanes están plantándole un verdadero desafío a Estados Unidos. Los grandes ejércitos del mundo, repletos de armas y tecnología parecen soportar cada vez menos la muerte de sus hombres. Los militares supuestamente entrenados para combatir y morir en una guerra, convierten los conflictos en crisis política, apenas son  alcanzados por las balas.

    Los radicales islámicos estudiantes del Corán, como los seguidores de Bin Laden, saben que ellos pueden perder decenas de hombres en un combate y que eso no les atraerá ningún costo adicional. Esto no es lo mismo que sucede en las grandes capitales del mundo cada vez que sus militares son víctimas de las emboscadas o ataques suicidas en Kabul u otras regiones de Afganistán.

    Por esto deberíamos preguntarnos ¿Cuánto tiempo pueden soportar una guerra no convencional  los países supuestamente más poderosos de la tierra?

    Ya pasaron 8 años y la tan promocionada democracia es solo una caricatura. La reconstrucción, una mentira. Las libertades que ofrecieron a las mujeres, una promesa pisoteada día a día.

    En los últimos días mientras los talibanes avanzaron aun más comenzando a golpear con atentados suicidas en las calles de Kabul, desde Washington reconocen que si no envían más soldados al frente de batalla, la profecía de Osama Bin Laden se hará realidad antes de que se animen a reconocerla en los pasillos del pentágono.

    Comente esta nota
    • Nombre
    • Email
    • Publicar mi email
    • Comentario
      Restan 500 caracteres

    • Acepto los términos
    •  
  • MAPA ANIMADO
    VER
    VIDEOS RELACIONADOS
    • Afganistán: la otra guerra
    • Afganistán: un atentado mató a 25 personas
    • Afganistán: Muerte y secuestro
    • Afganistán: peligro oculto
    • Afganistán: adictos al opio
    • Afganistán: mujeres a la cárcel
    FOTOS RELACIONADAS
    • El debate afgano
    • Guerra en el horizonte
    • Emboscados
    • Mecánico de guerra
    • Afganistán se prepara para votar
    • Atentado en Afganistán
    NOTAS RELACIONADAS
    • - Escandaloso fraude en Afganistán
    • - EE.UU. necesita más tropas en Afganistán
    • - Estampida en Afganistán: mueren 18 mujeres
    • - Alemania planearía retirar tropas de Afganistán
    • - Violencia en Afganistán deja centenares de muertos
    • - Afganistán, un polvorín
    • - Afganistán: anulan votos de las elecciones
    • - Afganistán: el maquillaje electoral
    • - Afganistán: el opio del pueblo
    • - Afganistán: belleza, bombas y budas
Digg Youtube Twitter Facebook Unite a Observador Global
Observador Global Publicidad Contacto
Estrategia SEM, SEO y Social Media porvfound |   Desarrollado pormasmedia
copyright 2009 OBSERVADORGLOBAL.COM