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MEDIO AMBIENTE
Cambio climático: el impacto en la Antártida
por Hernán Sala | 20.04.09El cambio significativo en el clima del planeta afecta a la extensión de las barreras de hielo y de los glaciares en la región de la península Antártica. Si los fenómenos que se registran en la Antártida se propagasen hacia el resto del continente, los cambios en el nivel del mar podrían alcanzar una magnitud significativa.
Foto Eugenio Yermolin, Investigador del IAA, DNASíntesis acerca de los recientes cambios observados en los hielos de la península Antártica
En la península Antártica la temperatura media anual del aire aumentó más de 2.5°C en las últimas cinco décadas. Este cambio climático regional ha sido en gran parte responsable de la desintegración de extensas barreras de hielo, así como del acelerado retroceso y adelgazamiento de los glaciares. El calentamiento atmosférico y el aumento de la temperatura del Mar de Weddell afectaron en forma particular a la Barrera de hielo Larsen, adyacente a la costa este de la península Antártica. En el verano austral 1994-95 se desintegraron 1600 km2 de la Barrera Larsen A al norte de los 65° S(1), y siete años más tarde, durante el verano 2001-02 se desintegró el doble de superficie (3200 km2) del sector Larsen B entre los 65° y 66° S. Los dos eventos ocurrieron en coincidencia con dos veranos excepcionalmente cálidos para la región. Diversos estudios acerca de los sedimentos ubicados sobre la barrera revelaron que Larsen B no se había desintegrado por lo menos en los últimos 9000 años. Cabe notar que sólo entre 1975 y 2004, la Barrera de hielo Larsen perdió más de 13000 km2. En marzo de 2008 y en abril de 2009, nuevos colapsos ocurridos en otra barrera de hielo ubicada al sudoeste de la península Antártica, la barrera de hielo Wilkins, verificaron una vez más, que estos cambios glaciológicos no son hechos azarosos sino que indican un marcado e indiscutido calentamiento regional.
En principio, el colapso de las barreras de hielo no representa per se un incremento en el nivel del mar. Esto es debido a que las mismas ya se encontraban flotando y, en consecuencia, su desintegración no incrementa el volumen del océano. Sin embargo, existe otro aspecto indirecto que sí influye sobre el ascenso del nivel del mar: al colapsar las barreras de hielo, los glaciares que se ubican sobre el continente (y que por lo tanto no están flotando sobre el mar) aceleran su velocidad de desplazamiento, a la vez que aumentan su tasa de adelgazamiento. Ambos factores contribuyen al aumento del nivel del mar, ya que en este caso se trata de masas de hielo que yacían sobre áreas ubicadas por encima de la superficie del océano y que ahora pasan a formar parte de este último.
Diversos estudios llevados a cabo por el Instituto Antártico Argentino de la Dirección Nacional del Antártico, ya sea a través de mediciones directas (2) o indirectas (3-4) (algunas de ellas realizadas en cooperación con organismos extranjeros), han demostrado fehacientemente que los glaciares que alguna vez fueron subsidiarios de la barrera Larsen y que, a su vez, estaban “contenidos” mecánicamente por esta, han aumentado notablemente su velocidad y su tasa de adelgazamiento después de los colapsos ocurridos en los años 1995 y 2002.
La contundencia de estos hechos confirmó la hipótesis que sostenía que a posteriori del colapso de las barreras, era factible que ocurriese una marcada disminución del volumen de los hielos ubicados sobre el continente y, en consecuencia, se generase una nueva contribución al incremento del nivel del mar. Si bien la contribución de los glaciares ubicados en la costa de la península Antártica al ascenso del nivel del mar es moderada, los hechos observados indican una tendencia que, de acrecentarse, y de hecho así parece estar ocurriendo, podría resultar en un aumento significativo del nivel del mar; en especial, si esta tendencia, hasta ahora sólo registrada en la península Antártica, se extiende hacia el resto del continente.
Por otra parte, otro claro indicador del cambio climático en la península Antártica es el continuo retroceso y adelgazamiento de aquellos glaciares cuyo frente no está ni estuvo asociado recientemente a una barrera de hielo. Tal es el caso del glaciar Bahía Diablo (5), ubicado en la Isla Vega y donde el Instituto Antártico Argentino ha realizado estudios glaciológicos y climáticos desde el año 1982; allí se encontró que la disminución en el espesor del hielo ocurre a una tasa que ronda un metro por año, lo cual es indicativo de un claro balance de masa negativo para las últimas décadas.
Otro indicio del cambio climático regional se observa en el contenido de humedad en la atmósfera sobre la península. Para toda esta región, se ha registrado un aumento significativo del contenido de humedad durante los veranos de los últimos años y, en menor medida, también en los inviernos (6). Los cambios en la humedad están asociados a cambios en la circulación atmosférica lo cual tiene, a su vez, una relación directa sobre el clima regional.
En síntesis, es un hecho comprobado que ha ocurrido un cambio significativo en lo que respecta al clima, a la extensión de las barreras de hielo y de los glaciares en la región de la península Antártica. Hasta el momento no es posible afirmar lo mismo con respecto al plateau Antártico, donde se concentra la mayor parte del hielo del planeta. No obstante, si los fenómenos que se han registrado en la península Antártica se propagasen hacia el resto del continente, los cambios en el nivel del mar podrían alcanzar una magnitud significativa. Al respecto de las posibles consecuencias a escala mundial y regional, el Panel Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático, también conocido por sus siglas en inglés -IPCC- ha elaborado una importante cantidad de documentos a los cuales se remite (7).Hernán Sala es Investigador del Departamento de Ciencias de la Tierra, IAA-DNA.
Referencias:
1 Rott H., Rack, H., Skvarca P. and De Angelis H., Northern Larsen Ice Shelf, Antarctica: Further retreat after collapse, Ann. Glaciol., 34, 277-282.
2 De Angelis, H. and Skvarca, P. (2003), Glacier Surge after Ice Shelf Collapse. Science, 299, 1560-1562.
3 T. Scambos, J. Bohlnader, C. Shuman and P. Skvarca (2004), Glacier acceleration and thinning after ice shelf collapse in the Larsen B embayment, Antarctica. Geophys.
Res. Lett. vol. 31, L18402, doi:10.1029/2004GL020670, 2004.
4 P. Skvarca, H. Sala, F. Rau and E. Ermolin (2005). Drastic changes in cryosphere of northeastern Antarctic Peninsula induced by climatic warming. 1ª Conferencia Internacional sobre Clima y Criósfera. Abril, 2005. Pekín, China.
5 P. Skvarca, H. De Angelis and E. Ermolin. Mass balance studies on “Glaciar Bahía del Diablo”, Vega Island, Antarctic Peninsula. Ann. Glacio., 39, 209-213.
6 Sala H., Bischoff S. y Yermolin E. Estudio preliminar acerca del contenido de humedad y agua precipitable en la atmósfera sobre la península Antártica. VI° Simposio Argentino y III° Latinoamericano sobre Investigaciones Antárticas. Buenos Aires, Argentina, Septiembre de 2007. Instituto Antártico Argentino, Dirección Nacional del Antártico. Ciudad de Buenos Aires, Argentina. http://www.dna.gov.ar/CIENCIA/SANTAR07/CD/PDF/GEORE810.PDF
7 http://www.ipcc.ch/ -
















