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AL DíA
Chávez y Correa contra Uribe
por Andrés Repetto | 29.07.09América Latina se ve otra vez conmocionada por una historia que se repite: golpes de estado, amenazas de guerra, armamento de origen dudoso, incursiones militares en territorios extranjeros sin previa autorización, campañas políticas denunciadas por su financiamiento, instalación de bases militares estadounidenses. A 200 años de la independencia de nuestras naciones, ¿qué aprendimos?
Rafael Correa y Hugo Chávez mantienen una tensa relación con el gobierno del colombiano Alvaro Uribe - APLa crisis a nivel regional desatada a partir del golpe de estado en Honduras aún no se resolvió y America Latina camina otra vez como un niño en una cornisa. Nuestra realidad se parece cada vez más a la de las telenovelas, “culebrones”, como las llaman en otros países de nuestra región. Los libretos se repiten cada vez más, aunque no por eso dejan de sorprender.
A poco más de un mes del golpe en Honduras, ya nadie parece querer escuchar al presidente Zelaya. Por estas horas el protagonismo lo está ocupando la tensión que vuelve a vivirse a partir de las acusaciones de Colombia al gobierno venezolano por el acceso de la guerrilla colombiana a material militar que Venezuela adquirió en los ochenta. A esto se suma las denuncias del presidente Chávez por la supuesta intención del gobierno de los Estados Unidos de utilizar a Colombia como trampolín para invadir Venezuela gracias a las bases militares que el pentágono desplegará en ese país. Los abrazos y apretones entre Obama y Chávez ya son cosa del pasado: el líder bolivariano ahora llama a su otrora amigo, “presidente yanqui” y advierte que la máscara de Obama ya se derritió.
Todo parece haber vuelto a la normalidad. Chávez logro recuperar para los discursos a su enemigo externo. El peligro de las nuevas políticas de acercamiento lanzadas por la nueva administración estadounidense logró ser neutralizado.
Mientras desde Caracas buscan despegarse de las acusaciones de haberle provisto a las FARC de ese material militar, congelando las relaciones con Colombia, retirando al embajador en ese país y manifestando que ante nuevas “ofensas” de este tipo se romperán relaciones, la guerrilla colombiana volvió a desatar una serie de amenazas verbales entre dos países que no mantienen vínculos diplomáticos desde el año 2008. Me refiero a Ecuador y Colombia, dos naciones que cortaron sus vínculos diplomáticos desde el bombardeo colombiano a la selva ecuatoriana que terminó con la vida del entonces jefe de las FARC, Raúl Reyes,
Días atrás nuevos ataques (esta vez mediáticos), del presidente Correa contra Colombia, se dieron a partir de la difusión de otro video en el que el actual líder de la guerrilla colombiana afirma haber aportado dinero a la campaña presidencial del hoy presidente ecuatoriano. Después de la negativa de los más altos funcionarios de la administración Correa y de que el propio presidente desafiara a su par de Colombia al detector de mentiras, el mandatario ecuatoriano decidió ir más allá y amenazó a Colombia con una respuesta militar si su territorio es bombardeado otra vez.
La crisis desatada a partir del ataque Colombiano sobre Ecuador, lejos de haberse superado sale a la superficie cada vez con más fuerza. Como la enfermedad que vuelve a golpear producto de una mala recuperación.
Quienes nunca vivieron guerras constantemente las agitan. La prudencia es un don cada vez más escaso en nuestro continente. Las relaciones histéricas, que pasan del amor al odio, son una constante. Una proyección en el tiempo que no hace más que predecir mayores tensiones y enfrentamientos.
Grupos guerrilleros supuestamente armados por material militar que Suecia le vendió a Venezuela. Videos en los que líderes de la guerrilla colombiana aseguran haber financiado una campaña presidencial en Ecuador. La instalación de tres bases militares estadounidenses. Un golpe militar que adopta nuevas formas y derroca con impunidad a un gobierno democráticamente elegido.
Al mismo tiempo que nuestros países celebran los bicentenarios de sus respectivas independencias, la realidad nos demuestra qué poco hemos avanzado y cuanto hemos retrocedido.Otras notas que te invitamos a leer
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