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MEDIO AMBIENTE
Costa Rica: huevos de tortuga, ¿un negocio redondo?
22.12.10La "arribada" –la puesta de huevos de la especie de tortuga lora– es un evento esperado por los recolectores y consumidores de huevos. Sin embargo, los ambientalistas exigen que termine la venta legal e ilegal de estos productos. Por su parte, los empleados del rubro aseguran que su trabajo no pone en riesgo a este tipo de reptil.
¿La tortuga lora está en peligro de extinción debido a la comercialización de sus huevos? - APLos siete kilómetros de playa de Ostional son testigos de un fenómeno de la naturaleza que no deja de sorprender y que desde hace unos años permite a sus habitantes ingresos por la venta de huevos de tortuga lora. Nadie sabe por qué, pero desde hace unos 50 años, estos animales llegan por miles para realizar su desove (puesta de huevos) en un espectáculo conocido como la "arribada", un ritual que se repite aproximadamente una vez por mes durante casi todo el año y que sólo se ve en unas 10 playas en todo el mundo.
Consumidores tradicionales de sus huevos, los habitantes de Ostional notaron la inmensa cantidad que quedaba destruida cada noche, ya que las tortugas llegan de forma continua desde el atardecer hasta el amanecer y en el proceso de hacer sus propios nidos, arruinaban los de otras hembras. Debido a esa realidad, hace poco más de 20 años, las autoridades permitieron a la comunidad extraer cerca del 1% de los huevos para poder comercializarlos, una decisión avalada además por científicos de las Universidades Nacional y de Costa Rica.
El biólogo Rodrigo Morera señaló que la recolección se hace sólo en arribadas grandes (de más de 5.000 tortugas) y principalmente durante los meses de invierno. Cada hembra pone unos 100 huevos y en una sola noche. Durante un día de fines de noviembre, llegaron unas 50.000 tortugas, lo que representa cerca de cinco millones de huevos.
PROTEGIENDO LAS ESPECIES
Randall Arauz, de la organización privada Pretoma (Programa Restauración de Tortugas Marinas), en cambio, considera que se usa un doble discurso, porque por un lado se dice que no se roben los huevos, pero por otro hay una venta legal. "Es una actividad que implica un problema de conservación y un problema de imagen para Costa Rica. Ya es hora de que busquemos la manera de prohibir el consumo de huevos de tortuga", sostiene el biólogo.
Antes las objeciones, el director de la Escuela de Biología de la Universidad de Costa Rica (UCR), Gustavo Gutiérrez, explicó que "Ostional es una de las playas con mayor cantidad de nacimientos de tortugas lora en el mundo y por eso consideramos que en el sitio se puede realizar un proyecto de explotación comercial de huevos". Quienes critican esa política, sostuvo, lo hacen "por falta de información".
UNA LABOR PECULIAR
Los vecinos, organizados en la Asociación de Desarrollo Integral de Ostional (ADIO), llaman tanto la atención con su trabajo como las propias tortugas. En los primeros días de la arribada y antes de la salida del sol, prácticamente el pueblo entero se dirige a la playa. Algunos jóvenes, con precisión de expertos y utilizando sólo sus pies, van encontrando los nidos. Las mujeres sacan los huevos mientras los hombres los colocan en sacos y los llevan hasta la sede de la ADIO, donde permanecen 24 horas.
Al día siguiente, la tranquilidad de este poblado de unos 700 habitantes se rompe cuando el local de ADIO empieza a recibir a decenas de colaboradores. Ya en la playa, cavan unos canales en la arena y se sientan por grupos mientras unos 30 jóvenes se dedican a lavar los sacos con huevos en el mar. Luego, los colocan en los canales donde recibirán nuevamente la arena que los conserva frescos. Se ponen 200 en bolsas identificadas con los datos de ADIO, que en otro punto serán revisadas, selladas y colocadas en cajas para su transporte a diferentes puntos del país. "Hacemos un control de cada venta, con recibos para las dos partes, donde se indica todo el detalle", explicó Magdalena Vega, presidenta de la Asociación.
Cada bolsa con 200 huevos se vende a 10.000 colones (20 dólares), aunque su reventa se hace usualmente por el doble. Actualmente, la ADIO tiene 240 socios, lo que representa a unas 2.000 personas entre familias de Ostional y otros poblados cercanos que también forman parte del proceso.
BENEFICIOS Y RIESGOS
En 2008, la venta de huevos le generó a la comunidad unos 90 millones de colones (cerca de 180.000 dólares). Un 70% se distribuye entre los socios y el 30% queda en la ADIO, que lo reinvierte incluso en el mismo refugio, con programas de vigilancia y limpieza de la playa. "Nuestro respaldo es nuestro propio trabajo", exclamó Vega.
En las afueras, uno de los pioneros del proyecto, Tomás Chavarría, de 65 años, y quien fuera el jefe de la policía en la zona, reconoció que a la ADIO le sobran enemigos, desde ambientalistas que critican la venta de huevos, hasta políticos e inversionistas que buscan sacar a la comunidad de la zona para instaurar proyectos turísticos. "Quieren sacarnos de aquí para poner grandes hoteles", indicó, para asegurar luego que el pueblo de Ostional, que existe desde hace más de 100 años, no claudicará. Según Vega, si el Gobierno quisiera hacerse cargo de la protección de la playa y las tortugas, la inversión mínima rondaría los 30 millones de colones por año (unos 60.000 dólares).
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