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DEPORTES
Del Potro hizo historia
por Loyds | 14.09.09La torre de Tandil se elevó sobre los rascacielos de Nueva York y es el nuevo campeón del US Open, luego de vencer en el quinto set de un partido increíble (3-6, 7-6, 4-6, 7-6 y 6-2) al número uno del mundo, Roger Federer, ganador de las 5 ediciones anteriores. El único latinoamericano que lo había logrado antes es nada menos que Guillermo Vilas. Histórico.
El argentino Juan Martin del Potro besa el trofeo del US Open después de ganar la final frente a Roger Federer - APDifícil será para cualquier argentino (ni que hablar para Juan Martín Del Potro) olvidar ese momento en que la última pelota de Roger Federer se fue larga al final de la cancha. La imagen del tandilense en toda su extensión (1.98 metros), acostado y llorando sobre el suelo del Arthur Ashe en Flushing Meadows, quedará grabada en la memoria de todos los amantes del tenis, a la altura de aquella ya lejana y deteriorada que muestra a un joven y melenudo Guillermo Vilas en andas, luego de quedarse con el US Open 1977, por entonces jugado en Forest Hills y frente a otro número uno: Jimmy Connors.
Del Potro alcanzó la noche del lunes 14 de septiembre de 2009 el punto más alto de su carrera deportiva, con sólo 20 años y todavía un enorme futuro por delante. Además, lo hizo frente a su ídolo Roger Federer, el tenista más grande de la historia, y en Nueva York, en su torneo favorito. El domingo ya había demostrado que estaba para grandes cosas, al aplastar nada menos que a Rafael Nadal con un triple 6-2. Pero es cierto que el español no estaba en su mejor momento y que ahora tenía que enfrentar al reloj suizo, al número uno del mundo, al campeón de las últimas 5 ediciones, al ganador en 2009 de Roland Garros y Wimbledon. Y la torre de Tandil vaya si estuvo a la altura de tamaño compromiso: lo enfrentó con una solidez deportiva y mental inusitada para un joven de su edad, debutante en esto de jugar finales de torneos Grand Slam, y nada menos que frente a una leyenda del tenis.
El comienzo del partido, con Del Potro algo frío, dubitativo y nervioso, hizo pensar lo peor. Su primer game de saque fue quebrado por Federer, que tomó una temprana distancia y a punto estuvo de volver a quebrar y cerrar el set por 6-2. Pero el argentino levantó un 0-40 y el primer parcial acabó siendo 6-3 para el suizo.
El comienzo del segundo tampoco fue auspicioso, porque Federer volvió a quebrarle el servicio en el primer game y parecía encaminarse hacia un cómodo 2 a 0 que se tornaría prácticamente ilevantable. El número uno consiguió mantener su break de ventaja mientras Del Potro erraba algunos tiros winners que le hubieran permitido equiparar el juego. Hasta que Federer sacó 5-4 para cerrar el set y allí cambió el partido, porque justo en ese momento el argentino sacó a relucir su pasta de campeón. Luego de pedir el challenger en una bola que fue cantada mala por el juez de línea, la cámara ojo de halcón le dio la razón a Del Potro, que quedó break point y no lo desaprovechó: en el siguiente punto definió con un passing shot perfecto y quedó 5 iguales, de nuevo en carrera. Llegaron al tie break y el argentino se mostró más sólido que nunca, quebró un saque de Federer y mantuvo el suyo: quedaba 6 a 3 con un triple set point. El suizo, que jamás se da por vencido, logró salvar dos, pero el tercero fue el vencido para Del Potro, otra vez con su saque. El partido quedaba igualado en un set para cada uno.
El tercer parcial tuvo oportunidades de quiebre para ambos jugadores, pero sólo el suizo las aprovechó para colocarse primero 4 iguales y una vez más, luego de una airada queja al juez de silla que incluyó insultos -algo insólito en Federer, que siempre se comporta de manera intachable y esta vez dejaba ver cierto nerviosismo-, para cerrar el set 6-4.
Del Potro no la tenía fácil, 2 a 1 abajo, con la obligación de ganar ambos parciales restantes. Su fuego sagrado comenzaba a ponerse a prueba. Era su momento de demostrar que podía reponerse de la adversidad y darle vuelta la historia a ese gran campeón tan desacostumbrado a perder en las grandes finales. El cuarto set fue no apto para cardíacos, porque el argentino quebró el saque de su rival y llegó a ponerse 4 a 2, porque Federer, enojado como nunca antes, levantó el quiebre y se puso 4 iguales, porque cuando estaban 5 iguales el argentino tuvo dos posibilidades de quebrar nuevamente luego de estar 40-0 abajo. Pero otra vez llegaron a tie break. Y otra vez fue para Del Potro. Federer abrió con una doble falta y el argentino mantuvo su saque: 3-0, 5-2 (con un pedido de replay del suizo) y 7-4 final. El partido estaba otra vez igualado y el número uno, el 5 veces campeón, por vez primera era llevado a un quinto set en el partido final de un US Open.
Y el gran campeón fue Del Potro, que salió más confiado que nunca a ganar el partido. Era su gran momento y no iba a desaprovecharlo. Logró quebrar el saque y se puso 3-0, luego mantuvo el suyo y quedó 4-1 y 5-2. Sólo debía mantener su servicio y se alzaría con el trofeo. Pero fue por más. Sacaba Federer y quedó 0-30, luego 15-40 con dos match points a favor del argentino. El suizo resurgió de sus cenizas y consiguió levantar los dos, pero luego cometió una doble falta y le brindó la tercera oportunidad a su joven oponente. Y como dijimos antes, la tercera es la vencida: la torre de Tandil jugó otro de sus tantos puntos increíbles de la noche, como si fuera uno más, como si no estuviera por quedar para siempre en la historia del tenis, y a Federer se le fue larga.
Juan Martín Del Potro era el nuevo campeón del US Open, acababa con la hegemonía de su propio ídolo y ponía al mundo a sus pies. Su imagen, en el piso y luego llorando y besando el trofeo una y otra vez, es para guardar en la retina. Además de la gloria, se llevará a casa casi dos millones de dólares en premios, un automóvil convertible, el reconocido aplauso de Guillermo Vilas bajando desde la tribuna y estas palabras de un caballero del tenis llamado Roger Federer: He was the best.
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