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OBSERVADORES
EE.UU., Rusia y China, enfrentados por un gasoducto
por Maximiliano Sbarbi Osuna | 08.01.11El gobierno de Barack Obama dio el primer paso para disputar a sus competidores de Rusia y China un terreno energéticamente fértil, en India y Pakistán. La construcción del gasoducto transafgano va a ser económicamente fructífera y geopolíticamente fundamental para Washington, dado que extiende su influencia en Asia y además promueve el aislamiento de Irán. El proyecto, que está en duda por la inestabilidad provocada por los talibanes, fue uno de los motivos que desencadenaron la invasión de Afganistán en 2001.
Con el control del gasoducto transafgano, Estados Unidos podría detener la influencia de Irán y China en el sur de Asia.Los gobiernos de Turkmenistán, Afganistán, Pakistán e India suscribieron días atrás un contrato para que el postergado gasoducto transafgano conecte a estos cuatro países, aportándoles grandes cantidades de gas y además permitiendo su exportación hacia el resto del mundo a través de un puerto en el Océano Índico.
El conducto de 1.735 kilómetros va a transportar 33 mil millones de metros cúbicos de gas al año, de los cuáles India va a adquirir la mitad. El costo se calcula en unos 7,6 mil millones de dólares, que van a invertir compañías estadounidenses, británicas y canadienses con créditos aportados por el Banco Asiático de Desarrollo, del que Estados Unidos y Japón son los principales accionistas. El transporte de hidrocarburos desde la zona del Mar Caspio hacia el sur de Asia fue uno de los tantos motivos de la invasión a Afganistán en 2001.
El gasoducto estuvo planeado desde 1994, dado que las voraces industrias de Pakistán, pero sobre todo de India, que son unos de los motores económicos mundiales, requieren de un mayor suministro energético, del que estos países carecen. La inestabilidad de Afganistán impidió que se desarrollara tanto este gasoducto, como un oleoducto similar que también se encuentra en los planes de Washington.
Igualmente, aún los expertos dudan si por algunas zonas montañosas y militarmente inestables afganas pueda transitar esta vía energética.
CONTENIENDO A IRÁN, RUSIA y CHINA
A pesar de que la situación afgana continúe siendo delicada, este proyecto auspiciado geopolítica y económicamente por Estados Unidos tenía un competidor: el gasoducto “de la paz” iraní. Teherán se encontraba avanzado en las conversaciones con Pakistán e India para tender un conducto que lleve el gas afgano a esos dos países, en el que Washington no iba a tener injerencia. La empresa rusa Gazprom sería la responsable de gran parte de la inversión.
Pero ahora, Estados Unidos se adelantó a Teherán y a Moscú en la carrera energética del sur de Asia, dado que el gasoducto iraní también tenía que atravesar problemas de seguridad, pero no afganos sino de la nación independentista de Baluchistán, que se encuentra entre Irán y Pakistán y que cuenta con una violenta guerrilla rebelde.
Rusia, que domina el mercado europeo del gas -y de gran parte de Asia también– quedó fuera no sólo de un proyecto muy rentable, dado que India es un gran comprador de hidrocarburos, sino que además pierde influencia geopolítica en el sur de Asia.
Por otro lado, China sufre un doble revés con el gasoducto transafgano, porque mantiene una carrera mundial por los recursos con India y una competencia geopolítica regional por el peso de ambas potencias emergentes. Además, la capacidad de Turkmenistán de cumplir con el compromiso energético suscripto con Pekín comienza a ponerse en duda. A fines de 2009, se inauguró el gasoducto Turkmenistán – China, por el cual se transportan 3,5 mil millones de metros cúbicos anuales de gas turcomano hacia las crecientes industrias chinas.
Turkmenistán, un país rico en gas y aislado políticamente durante la era soviética, dado que Moscú privilegiaba extraer sus hidrocarburos de los yacimientos rusos para evitar compartir regalías con otras repúblicas de la URSS, comenzó a lanzarse al mundo a partir de 2006 con la muerte del presidente autocrático Saparmurad Niyazov. Luego de su independencia de la Unión Soviética en 1991, Turkmenistán, aislado geográficamente, tuvo que ceder a los proyectos energéticos impuestos por Rusia. Así, este país centroasiático aporta el gas que Moscú vende a precios internacionales a Europa, mientras que Rusia se lo compra a un valor muy inferior.
Pero, en 2009, con la inauguración del gasoducto hacia China, Turkmenistán logró un mayor grado de independencia comercial, que se va a completar con la finalización del gasoducto transafgano. Sin embargo, varios analistas dudan de la capacidad de este país de poder cumplir con estos tres grandes proyectos de abastecimiento energético.
SEGURIDAD CUESTIONADA
Afganistán es un inevitable país de tránsito. El gasoducto va a estar custodiado por unos siete mil militares, la mayoría aportados por la OTAN. Cualquier ataque de los rebeldes talibanes podría poner en peligro el abastecimiento de Pakistán e India.
Pero éste no es el único problema de seguridad, ya que el enfrentamiento entre grupos islámicos radicalizados basados en Pakistán podría provocar atentados en la rama del gasoducto que transporta los hidrocarburos a India, que es el principal enemigo de estas guerrillas.
PROYECTO ARGENTINO
Luego de la implosión soviética, ninguna compañía petrolera occidental intentó establecerse en Asia Central, debido a la inseguridad jurídica. Pero, en 1994, el empresario argentino Carlos Bulgheroni, al frente de la empresa Bridas, firmó un contrato con el ciclotímico presidente turcomano por el cuál obtendría el 50% de un yacimiento de gas recientemente descubierto y un 75% por otro similar. Bulgheroni había invertido en exploración unos 400 millones de dólares, pero el tendido del gasoducto hacia Pakistán iba a costar por entonces 2.500 millones. Por eso Bridas decidió asociarse a otras empresas multinacionales, como la californiana UNOCAL y la saudita Delta Oil.
Luego, Niyazov rescindió unilateralmente el contrato con Bulgheroni, beneficiando a UNOCAL, dado que de acuerdo con algunos analistas la empresa norteamericana le ofreció a Turkmenistán el 100% de las ganancias por la compra del gas, mientras que la compañía obtendría el beneficio del transporte de hidrocarburos por Afganistán hacia Pakistán e India.
Es muy posible que la Casa Blanca haya estado detrás de la expulsión de la empresa argentina, dado que ya comenzaban a soplar vientos de rivalidad con Rusia y China en esta área virgen para la explotación energética. Además, Washington necesitaba ingresar cuanto antes en la zona para evitar que el aislado Turkmenistán, recientemente independizado, realizara proyectos energéticos con Irán.
Luego, la toma del poder de Afganistán por parte de los talibanes en 1996, el bombardeo del país centroasiático por parte del gobierno de Bill Clinton en 1998 y la invasión de 2001, después de los atentados del 11 de septiembre, entorpecieron los planes. Ahora, con la vigilancia de miles de soldados, este proyecto le va a otorgar un mayor peso geopolítico y económico a Estados Unidos en la región, por sobre sus competidores de Rusia y China, y además va a constituir otro factor de aislamiento a Irán.Otras notas que te invitamos a leer
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