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    EE.UU.: un país insalubre

    Comentarios (9)
    por Cecilia Miljiker | 27.07.09
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    En Estados Unidos 46 millones de personas no tienen atención médica. Desmayarse en la calle y ser atendido por una ambulancia, trasladado a un hospital e internado unas horas puede costarle a un ciudadano promedio unos 2.000 dólares. Barack Obama está lanzado a una gran campaña para reformar este sistema de salud, uno de los más caros e  ineficaces del mundo. Pero el lobby de los laboratorios y de los republicanos que no quieren una “salud socialista” está poniéndole demasiadas piedras en el camino.

    Imagen de EE.UU.: un país insalubre
    Estados Unidos es uno de los países con mayor gasto en el área de salud, más de 2 trillones de dólares por año.

    "Si no arreglamos nuestro sistema de atención médica, Estados Unidos tomará el camino de General Motors; pagando más, obteniendo menos y yendo a la quiebra" “Arreglar lo que está mal con nuestro sistema de salud no es más un lujo que esperamos lograr, es una necesidad que no podemos posponer más”. Barack Obama

    Una de las propuestas fuertes de la campaña presidencial de Barack Obama fue la de realizar una reforma integral del sistema de salud de Estados Unidos. A pesar de las resistencias y lobbys que intentan impedir que la propuesta avance, el presidente norteamericano no retrocedió y, en cambio, urgió al Congreso para que trate el proyecto de ley antes que comience el receso de agosto. Para Obama, la reforma es un tema que no puede esperar más. Los opositores al proyecto –incluyendo la poderosa industria médica– rechazan la propuesta argumentando que la nueva ley traería más perjuicios que beneficios a la sociedad americana.

    ¿Cómo funciona el sistema de salud estadounidense en la actualidad? ¿En qué consiste la reforma que propone Obama? ¿Qué beneficios perdería la industria médica y, sobre todo, qué poder ejerce ésta sobre los políticos norteamericanos? Veamos primero cómo está funcionando el sistema hoy.

    Estados Unidos es uno de los países con mayor gasto en el área de salud, se calcula que por año gasta más de 2 trillones de dólares, cifra que representa alrededor de un 16% del PBI. Sin embargo, la calidad del servicio y la cantidad de gente que se beneficia con éste, son muy bajos. Mientras que países como Canadá o Alemania –donde los gastos de salud representan alrededor del 10% del PBI– logran proveer seguro médico a todos sus ciudadanos; en Estados Unidos hay más de 46 millones de estadounidenses sin seguro médico. Estar fuera del sistema de salud en este país significa directamente no tener acceso a la medicina. Sin una aseguradora, para las clases medias y bajas, es imposible afrontar los costos del sistema. Es más, aún teniendo aseguradora, el cliente no obtiene cobertura total y debe afrontar copagos que muchas veces no puede pagar.

    Tener una enfermedad mortal o de largo tratamiento implica, para la mayoría de los norteamericanos, hipotecar la casa, endeudarse y hasta terminar en la bancarrota. De hecho, en 2008, 72 millones de estadounidenses han declarado tener problemas con el pago de las cuentas médicas. En este país, la medicina es entendida casi como un lujo en vez de pensarla como un derecho universal que el Estado debe salvaguardar. En efecto, el sistema de salud estadounidense recae casi exclusivamente en aseguradoras privadas, pagadas mayormente por los empleadores y, en menor medida, por los particulares. A excepción de Medicare, Medicaid y SCHIP, que están dirigidos a sectores puntuales –personas de mayor edad o niños de bajos recursos–, no existe un sistema público de salud; ni siquiera un sistema público pago que, al competir con los privados pudiera controlar un poco los precios del mercado.

    En los últimos 10 años, los costos del seguro médico aumentaron un 119% mientras que los salarios sólo aumentaron un 34% y la inflación creció un 29%. Además de las familias, las empresas que brindan seguro de salud a sus empleados se ven seriamente perjudicadas. Se estima que a fines de 2009, el costo de las primas del seguro de salud que pagan los empleadores llegará a los 429.8 billones de dólares. En medio de la crisis económica, las empresas  ya han comenzado a achicar costos dejando de ofrecer planes médicos a sus empleados. Si tomamos en cuenta que sólo 14,5 millones de estadounidenses contratan seguro médico de forma individual –el resto depende del plan de salud que le otorgue su empleador– el número de ciudadanos sin cobertura médica aumentaría notablemente. Si la tendencia continúa, se estima que para fines de 2009 habrá 65.7 millones de personas sin cobertura médica.

    OBAMA AL RESCATE
    El tema de los altos costos es central. Por eso, el proyecto de Obama no sólo busca proporcionar cobertura médica a todos los norteamericanos, sino también disminuir el precio de la medicina. La reforma se basa en tres pilares: reducir los altos costos del sistema de salud,  garantizar la libertad de los ciudadanos para elegir sus médicos y aseguradoras de salud  –incluyendo la opción de un seguro de salud público– y, finalmente, asegurar que todos los americanos reciban una buena calidad de atención médica. Los críticos al proyecto –principalmente la industria médica y los republicanos– se han mostrado en contra, sobre todo, de dos puntos. El primero hace referencia al costo que le significaría al Gobierno de Estados Unidos llevar a cabo tal reforma. Obama ya había contemplado en su presupuesto deficitario crear un fondo de US$ 634.000 millones a 10 años para llevar a cabo la reforma. La fuente de estos fondos provendrían de los impuestos y de “reubicar” subsidios no justificados para las aseguradoras médicas. Con esto último, el Presidente planea ganar 950 mil millones de dólares.

    El segundo punto –la creación de un seguro médico manejado por el gobierno–es el más resistido por la oposición. Obama especificó claramente que su proyecto no busca crear un sistema de salud único, sino que el sistema público será sólo una opción que serviría para aumentar la competencia en el mercado de la salud y, así, provocar mejoras en los servicios y en la relación precio – calidad. Pero los opositores no lo creen así y aducen que esto podría resultar en un sistema “socialista” que coartaría la libertad de los estadounidenses para elegir dónde y con qué médicos atenderse. Además, argumentan que este seguro público podría generar que las aseguradoras privadas se retiren del mercado por no poder competir con una aseguradora cuyos precios son “artificialmente bajos” ya que serían sostenidos por el Gobierno. Añaden que, frente a esta competencia desleal, la mayoría de los usuarios –particulares y empresas– elegirán por el sistema público al ser más barato dejando casi sin clientes a las aseguradoras privadas. Alegan, también, que el “engaño de los precios bajos” no será el único. Con el paso del tiempo los clientes se van a dar cuenta que el sistema público no será capaz de ofrecer tantas opciones ni servicios como lo hacen las aseguradoras privadas. Hay, también, posturas más moderadas que plantean que el sistema público debe existir, pero no compitiendo directamente con los privados, sino que sea sólo el último recurso para los americanos que no tienen dinero para pagar la atención privada. Pero Obama no se quiere echar atrás en este punto. Para el Presidente, crear un sistema público alternativo que compita con los privados es indispensable para poder realizar una reforma integral.

    AMERICAN SICKO
    La lucha por la reforma del sistema de salud de Estados Unidos no es nada fácil. Las aseguradoras privadas, la industria farmacéutica y hasta los mismos médicos, se ven seriamente amenazados por las propuestas de Obama que, seguramente, terminarían por reducir sus ganancias. La poderosa industria médica estadounidense también es muy influyente sobre los políticos de ese país; de hecho muchos de ellos financiaron sus carreras políticas con dinero proveniente de la industria médica y sus derivados. Romper los lobbys y presiones que se crean en el Congreso de Estados Unidos no será tarea fácil. Pero, al igual que durante la campaña presidencial, los que apoyan a Obama y a la reforma están tomando partido activamente. Obama ya abrió dos paginas web (Healthcare for America NOW! y Organizing for America) similares a la pagina “My Barack Obama” que tanto le sirvió durante su campaña. A través de ella, los que lo apoyan, pueden donar dinero, compartir experiencias u organizar eventos para difundir el proyecto y captar más adeptos.

    Hace unas semanas, el Presidente Obama pidió al pueblo norteamericano que compartiera sus historias personales sobre cómo, la crisis del sistema de salud de EEUU, había afectado sus vidas personales y la de sus seres queridos. Las historias fueron publicadas en Internet bajo el título: “Health Care Stories for America”. Nuevamente, la web y el activismo cívico son el arma que Obama utiliza para luchar contra los poderosos lobbys y para ejercer presión sobre los políticos que deben prestar atención a lo que piden sus votantes, ahora convertidos en ciudadanos activos.

    Un ejemplo alentador: el caso de la Clínica Mayo

    Las aseguradoras de salud de EEUU hacen negocios millonarios a expensas de la salud de los norteamericanos que pueden llegar a morir por enfermedades curables sólo por no tener el dinero suficiente para pagar el tratamiento.  Aún teniendo cobertura, las mismas no cubren la totalidad de los tratamientos de las enfermedades más complejas, por lo que los americanos de clase media y baja deben endeudarse hasta de por vida para poder curarse. Ni hablar de las personas excluidas del sistema de salud. Uno de los mayores problemas, tal vez sea que los mismos profesionales de la salud ven su actividad como muy lucrativa.

    Para ejemplificar lo caro de la medicina en ese país y cuántas personas se benefician de los costos altos, podemos tomar un caso simple de una emergencia que ocurre en la vía pública: una persona se desmaya en la calle y es recogida por una ambulancia. Si la persona no tiene seguro médico, igualmente tiene derecho a ser atendida (sólo por tratarse de una emergencia). El paciente, además,  tiene el derecho de elegir a qué hospital cercano prefiere ir. En el hospital será tendido muy bien, en salas limpias, con médicos atentos, se le realizarán estudios de sangre y orina tan rápido como si se le tomará la fiebre o la presión, si es necesario se le realizarán rayos X por si se fracturó un hueso en la caída y hasta se le dará una vianda con un sándwich, papas fritas y gaseosa. Al terminar de ser atendido, el paciente deberá dejar sus datos en el hospital para que le envíen la factura a su casa. Para un argentino, este sistema de salud parece, en principio, una maravilla. Hasta que comienza a recibir en su casa, de a poco,  las distintas facturas. Porque la ambulancia cobra por el traslado, el oxígeno, el suero y lo que se le otorgue al paciente durante el traslado. Luego está el costo del hospital y, además, todos los médicos especialistas que fueron atendiéndolo, incluyendo radiólogos y enfermeras que facturan aparte.  Un desmayo callejero, sin cobertura médica, puede costar más de 2000 dólares.

    Pero frente a estos ejemplos también encontramos otros más alentadores que, si bien son pocos, demuestran que en Estados Unidos otra medicina es posible. Uno de estos casos que Obama señala como ejemplo a seguir, es la clínica “Mayo”, uno de los hospitales de mayor calidad del país y, a la vez, uno de los más económicos. El hospital escuela, surgido en Minessotta, se asentó también en Florida y Arizona. La clínica recibe pacientes de Estados Unidos y de otros lugares del mundo. Desde el inicio, sus fundadores, el Dr. William Worrall Mayo y sus hijos, William y Charles, entendieron que “the Needs of the Patient Come First” (“las necesidades del paciente están primero”). En Mayo es el bienestar y la atención de los pacientes lo que más importa, y no la plata que se pueda ganar con él.

    Una de las medidas que tomó la Clínica para que el paciente no fuera considerado sólo como una fuente de dinero, fue la de pagar sueldos a los médicos y no que deban facturar aparte por cada paciente que atiendan. Además, con este sistema, los médicos no pierden dinero al derivar a sus pacientes a médicos con más experiencia que ellos. Los doctores tampoco ganan más dinero por ordenar más estudios y procedimientos médicos a los pacientes. Así, el objetivo de lo médicos ya no sería aumentar sus ingresos personales ni los de la clínica a costa de los enfermos.

    La política de la Clínica es, “primero focalizarse en qué es lo mejor para el paciente y, después, hacerlo financieramente posible”. Para eso, poseen programas de ayuda financiera para familias de bajos recursos que no pueden costear su atención. El resultado: una medicina de la más alta calidad del país a un costo de los más bajos; justo el cambio que necesita Estados Unidos.

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    - Health Care Stories for America
    Comentarios (9)
    Ceci - 14/10/2009 13:00
    Con esto nos dejan claro como han conseguido ser el país más poderoso del mundo... A BASE DE INJUSTICIAS Y FALTA DE ESCRÚPULOS
    JOSEP - 26/08/2009 20:07
    Mi nuera, llegó a España el pasado 23/05, con un importante problema hepático. Desde entonces ha recibido atención médica consistente en 15 pruebas pª estudio del diagnóstico y no menos de 8 visitas médicas, atendidas por los distintos especialistas del equipo que gestiona el caso. TODO ELLO A COSTE CERO. Aceptando que todo lo humano es siempre mejorable, parece evidente que el sistema sanitario público español es más que satisfactorio. Yo recomiendo al pueblo americano un sistema similar.
    Angel - 25/08/2009 12:01
    Después de leer muchos artículos referentes a los distintos sistemas de sanidad, he llegado a la conclusión que si me quejo del mío, es que soy un mezquino. Ahora, entiendo por qué, en España, ha saltado la alerta sobre la cantidad tan enorme de extranjeros que vienen a tratarse en nuestros hospitales. Quizá, no tengamos otras virtudes, pero lo que significa solidaridad social y con ello incluyo a la Seguridad Social, éso, eso lo tenemos muy avanzado. Yo se lo recomendaría a EEUU y a su gente.
    Pilar Coll (pcollre@hotmail.com) - 24/08/2009 16:24
    Interesante No?
    NICOLAS A. G. - 24/08/2009 14:10
    UNA HIJA MIA VIVE EN FLORIDA. TENIA QUE DAR A LUZ. NO TENIA SEGURO NI ASISTENCIA MEDICA. TENIA QUE PARIR CON CESAREA, Y EN EEUU, LA ASISTENCIA ERA MUY CARA. LE SALIA MEJOR VENIR A ESPAÑA, ESTAR AQUI CON SUS HIJOS DOS MESES, TENER MEDICO Y HOSPITAL GRATIS, CON UNAS ATENCIONES MUY BUENAS, Y COSTE CERO. A ESPAÑA LLEGAN INMIGRANTES ILEGALES, Y SE LAS DA UNA TARJETA PARA IDENTIFICARLES, Y RECIBIR ATENCIONES MEDICAS. ES UN DERECHO Y UNA OBLIGACION SOCIAL. ES PROTECCION. EN EEUU ES UN NEGOCIO.
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