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MEDIO AMBIENTE
¿El calentamiento global, el verdadero culpable?
por Karen Kesselbrenner | 28.08.10Medio Oriente, con su clima semiárido, sabe lo que es la sed, y el cambio climático propicia que las temporadas de lluvias sean cada vez más acotadas. Incluso el icónico Mar Muerto se ve amenazado por las altas temperaturas. Pero, ¿qué rol juegan las políticas ambientalistas en su deterioro? ¿Qué pueden hacer Israel y Jordania para asegurar el bienestar del lago más salado del mundo y de su principal afluente, el Río Jordán?
Grupos ambientalistas señalan al mal uso de los recursos hídricos como el factor más importante del secado del Mar Muerto y de la falta de agua potable en Medio Oriente - Karen Kesselbrenner“Cuando se metan al agua, sáquense una foto leyendo el diario. Esa es la foto típica. Sin eso, no los van a dejar salir de Israel”, bromea la guía turística Amir Swartz cuando llega con un grupo de turistas al Mar Muerto, uno de los límites naturales entre Israel y Jordania. Sin embargo, si la tendencia no se revierte, es probable que ni Amir ni sus colegas puedan hacer ese chiste por mucho tiempo más, ya que las costas del lago están retrocediendo a razón de un kilómetro por año.
En agosto de 2002, el Ministerio de Asuntos Exteriores israelí advirtió sobre el impacto de la desaparición del Mar Muerto. “La degradación continua creó un desequilibrio ecológico en tierra y agua que puede destruir hábitats naturales y causar la pérdida de este recurso natural único”, afirma el principio del comunicado en la página web. En 2008, un estudio de la Universidad de Mutah, en Jordania, publicado por el American Journal of Applied Sciences, señaló a la evaporación del agua como la principal razón para la pérdida de caudal del Mar Muerto.
Acusar al cambio climático parece ser la respuesta comodín de los últimos tiempos, aunque Mira Edelstein, representante de la organización ambientalista Friends of the Earth Middle East señala al mal uso de los recursos hídricos como el factor más importante del secado del lago y de la falta de agua potable en la región. “El problema principal está en la cuenca del Río Jordán (el principal afluente del Mar Muerto), porque Siria, Israel y Jordania usan tanta agua que ya casi nada corre por su cauce”, explica. “El cambio climático exacerba la situación porque hace más calor y hay más evaporación en el Mar Muerto y el Río Jordán. Hay menos lluvias, pero no es la causa real. La razón principal es el mal uso del agua del Jordán por parte del hombre. Es una cuestión de política del agua”.
El Ministerio de Asuntos Exteriores es categórico al hablar del aumento de la demanda de agua y considera que es un proceso imposible de revertir. Según la entidad, el uso racional no es suficiente para solucionar el problema y propone buscar respuestas a gran escala e integrales fuera de la cuenca del Jordán.
Friends of the Earth Middle East sostiene que la clave está en manos de los legisladores locales: “es verdad que la población de la región está creciendo; no negamos eso y no decimos que la gente no tiene que beber. Lo que sí nos preguntamos es por qué seguimos con las políticas de agricultura que tenemos ahora, las cuales ya no son sostenibles. En Jordania, siguen usando el riego por inundación, una técnica que no se aplica en un clima semiárido; y en Israel, hay cultivos que demandan mucha agua. Los agricultores tienen agua con subsidios muy grandes y la usan como si fuese gratis para cultivar bananas, las cuales no deberían cultivarse en el Valle del Jordán. Tampoco deberíamos cultivar paltas ni cítricos, los cuales son muy demandantes”.
LA ALTERNATIVA ROJA
“El Mar Muerto estuvo a este nivel o incluso más bajo en el pasado por la baja cantidad de precipitaciones, pero nunca estuvo en este estado por acción humana. Hoy en día, recibe el 2% del agua que ingresaba hace 50, 60 años. También estimamos que el año que viene, el Jordán probablemente se secará en algunos lugares”, lamenta Edelstein.
Sin embargo, aunque el lago está en condición crítica, la ambientalista se opone rotundamente al canal Red-Dead (Rojo-Muerto), el cual propone enviar agua del Mar Rojo a su vecino de la frontera. “Según nuestros estudios, este proyecto es muy riesgoso. El problema más grande es que son tipos distintos de agua. Cambiaría la composición química del Mar Muerto, que es lo que estamos intentando salvar, y sacarle agua al golfo afectaría a los corales sensibles del Mar Rojo. Además, impactaría sobre el turismo”, alerta Edelstein.
“También nos preocupa que haya fugas al traer el agua con caños. Si explotan o se filtra, puede contaminar los acuíferos que se usan para la agricultura. Para salvar al Mar Muerto, hay que ir a la raíz del problema: la política del uso de agua que daña al Río Jordán. Es un proyecto que podría perjudicar a la fuente, causar problemas en el camino y destruir aquello que estamos intentando salvar”, expresa la ambientalista al analizar el proyecto que lidera el Banco Mundial.
Friends of the Earth Middle East insiste en un abanico de mejores opciones que incluye la construcción -ya en marcha- de plantas de tratamiento de agua en Israel y Jordania, las cuales sacarán los contaminantes que están llegando al Río Jordán. Otro punto a estudiar es el reciclaje de aguas grises (las que se usan para bañarse o lavar los platos), un proyecto que todavía no fue aprobado por el Gobierno. “El 30% del agua de consumo doméstico lo utiliza el inodoro. Hay más cosas que se pueden hacer antes de construir plantas desalinizadoras”, destaca Edelstein.
Según los científicos que trabajan para la organización ambientalista, el Mar Muerto jamás desaparecerá totalmente, pero no se verá de la manera en que lo conocemos ahora. Dentro de 50 años, encontrará un equilibro entre la evaporación y la poca agua que llega del Jordán o de los manantiales que están por debajo. Pero Edelstein lamenta que factores ambientales tengan consecuencias culturales: “el Mar Muerto es un lugar único, no hay otro igual en el mundo, y por nuestras políticas de agua poco sostenibles, no le estamos dando la oportunidad de existir para generaciones futuras”.
Karen Kesselbrenner
karen@observadorglobal.com
Twitter: @kesselbrennerOtras notas que te invitamos a leer
Campo minado
Más de 3.000 pozos de diferentes tamaños aparecieron en la última década en la costa del Mar Muerto - David ShankbonePor Karen KesselbrennerMira Edelstein, de la organización ambiental Friends of the Earth Middle East, explica qué es la erosión kárstica, otro fenómeno que afecta las costas del Mar Muerto. “Estos pozos gigantes se pueden formar en cuestión de segundos. En los últimos 10, 12 años, aparecieron unos 3.000, tanto en el lado israelí como en el jordano. Eso impide el desarrollo de nuevos proyectos turísticos y otros emprendimientos”, detalla.
“Cuando el agua del Mar Muerto baja, la que está en los manantiales sube y disuelve los depósitos de sales, por lo que la tierra se hunde. Algunos pozos son pequeños, pero otros son más grandes. Por ejemplo, en Jordania, una plantación entera de bananas se hundió por estas causas. Es una consecuencia medioambiental terrible. No tiene que ver con animales ni peces, pero afecta las costas del Mar Muerto, lo cual es muy peligroso. Hay más en las costas occidentales por el tipo de inclinación. Por suerte, todavía nadie murió por uno de estos pozos. Sí cayeron dentro, pero fueron rescatados. Puede suceder de un momento a otro. Durante los últimos diez años, los geólogos intentaron predecir dónde ocurrirían, pero no se sabe si aparecerán hoy, mañana o el año que viene”, alerta la especialista.NOTAS RELACIONADAS-
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