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OBSERVADORES
El muro de la insensatez
por Mariano Man - Desde Israel | 13.06.09Kilómetros de alambre y cemento separan a Israel de los territorios palestinos. Menos atentados terroristas, más odio e incompatibilidad. Agricultores arruinados, derechos humanos violados y un sol que se pone tras una muralla con carácter de eternidad. Seguridad y Separación, dos conceptos tan distintos como estos dos pueblos.
Enfrentamientos entre manifestantes palestinos y tropas israelíes durante una protesta contra el muro de Cisjordania - APEs equivocarse de ruta y toparse a la derecha con una mole gris que tiene torres de vigilancia dividiendo el este de Jerusalén. Del Mar Muerto a Tel Aviv, es muy fácil errar de camino y encontrarse con una dura realidad.
Es una sensación estremecedora. Ese primer encuentro frente a frente con la pared que levantó Israel en parte de Cisjordania, produce adrenalina por el tamaño, por lo que representa y por la herida mortal que le hace al futuro.
El recorrido serpenteante de la cerca genera graves daños a la demografía, provocando que aldeas palestinas queden dividas e incluso aisladas. Caminos cortados, siembras arruinadas y un horizonte de hormigón que denota el odio entre vecinos.
NOMBRES Y DEFINICIONES
El "muro de separación" o "cerca de seguridad", denominaciones variables de acuerdo al ángulo político, es una serpiente, parte de hormigón y parte de alambre. Hasta el momento que comenzó a materializarse, en 2002, tras una decisión del Gobierno del entonces primer ministro israelí Ariel Sharon, como una estrategia de defensa para frenar la ola de atentados terroristas tras el levantamiento palestino de 2001 más conocido como Segunda Intifada. Tenía más de 500 kilómetros.
Justamente en el nombre del retén está su diferenciación. Para los israelíes –la mayoría– es una herramienta ya que según índices oficiales, los actos terroristas con origen en la Ribera Occidental disminuyeron, en siete años, en más de un 90 por ciento. Le dicen cerca de seguridad.
Por el contrario, para los palestinos es un freno a sus aspiraciones independentistas y un golpe bajo a las libertades civiles. Lo llaman muro de separación y vergüenza. Racista.
Tragicómico es el caso reciente en el que el Gobierno de Israel le pidió a su aerolínea El Al: que en los mapas que reparte a los pasajeros de la compañía el muro aparezca como “cerca de seguridad” y no como “muralla de separación”. ¿Acto fallido? ¿Estrategia de marketing? ¿Traición del inconsciente?
A QUIÉN LE SIRVE QUÉ
“El principal daño que hace Israel es moral porque levantó la cerca de separación sin siquiera respetar la Línea Verde. Esta medida es unilateral, arbitraria y no es reconocida por la comunidad internacional. Es exactamente un límite de facto que no se corresponde con nada”, afirma Yudith Oppenheimer, directiva de la organización Ir Amim, la ONG que lucha por la equidad y estabilización de Jerusalén a través de una política consensuada entre israelíes y palestinos.
Consultada por Observador Global acerca de la legitimidad del muro, Oppenheimer reflexiona y dice con dureza que es un “sabotaje a Jerusalén y una de las principales causas de la crisis humanitaria que sufren los palestinos”.
Por su parte, Sarit Michaeli, directiva de la ONG Btselem (Centro Israelí de Información sobre los Derechos Humanos en los Territorios Palestinos), sintetiza: “Básicamente, el problema es para los agricultores palestinos porque ellos no pueden trabajar la tierra. Hay además decenas de miles de personas encerradas y el desarrollo urbano fue frenado de forma abrupta. Muchos palestinos decidieron abandonar sus terrenos y la calidad de vida bajó hasta sus niveles más llanos”.
Michaeli da por tierra las versiones de temporalidad de la cerca diciendo que no existen planes para demoler el muro en un futuro que vislumbre la paz. “Israel defiende y defenderá siempre a los colonos que están en Cisjordania desde 1967. Si se volviera al límite anterior a la Guerra de los Seis Días se podría tener alguna esperanza pero esto no parece que vaya a ocurrir”, afirma.
LA HISTORIA OFICIAL
La construcción del muro depende de las directivas ordenadas por el Ministerio de Defensa. Observador Global recibió un comunicado exclusivo del vocero del organismo, Shlomo Dror, quien tuvo que esperar que su repuesta a nuestro medio fuera autorizada por el titular de la cartera, Ehud Barak.
Dror afirma en el documento que entre 2001 y 2004 la cerca de seguridad redujo “de forma considerable la cantidad de atentados terroristas que se idearon en Judea y Samaria y que terminaron en Israel”.
Luego, Dror escribe que “cada país que ama la vida tanto como Israel, hubiera hecho lo mismo” y que “el establishment de Defensa es muy sensible a la elección de la ruta de la cerca de seguridad de acuerdo a la necesidad de reducir al mínimo los daños a las tierras privadas. El objetivo es achicar lo máximo posible el daño a las tierras palestinas y por eso en aquellos lugares en donde se los dañó se levantaron corredores para que los agricultores puedan llegar sin problemas a sus tierras”.
Del mismo lado pero con otra visión está Al Brailovsky, un israelí que, junto a su familia, vive en la localidad de Barkan, en Cisjordania, 15 kilómetros al este de la cerca. Para los palestinos es un colono, para muchos israelíes, un ciudadano del país en tierras bíblicas.
Brailovsky dice que el muro no frenó los ataques suicidas y que la causa de la disminución es por la amplia presencia de las fuerzas de seguridad de Israel en Cisjordania. “No es que no haya intención de atentar contra Israel, lo que ocurre es que los atentados son frustrados antes de que ocurran. Los palestinos son traidores a su propio pueblo ya que cuando un terrorista sale en misión, ellos mismos les avisan a las fuerzas de seguridad a cambio de permisos de trabajo, mejoras en sus condiciones o dinero en efectivo. Esa es nuestra suerte”, manifiesta.
Así, explica, el Shabak (Servicio de Seguridad Interior de Israel) puede atrapar a los terroristas incluso antes de salir de sus casas.
Por otro lado, Brailovsky reconoce que porta armas y minimiza el papel del muro ya que “en Gaza existe algo similar desde hace veinte años y el terrorismo ha aumentado en vez de disminuir. Y eso es por la salida de Israel de la franja”.
Comparado con el Muro de Berlín o las murallas del Ghetto de Varsovia, repudiado por personalidades tan disímiles como el Papa Benedicto XVI y Roger Waters, ex líder de Pink Floyd, la pared ofrece una única verdad: la incompatibilidad entre ambos pueblos.
En algunos poblados palestinos, desde 2002, el sol se pone detrás de la muralla de hormigón. Y contra eso no hay palabras que valgan. -
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