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CULTURA
El muro de la memoria
08.11.09La contaminación, el clima, los turistas y el paso del tiempo fueron destruyendo las obras que casi 100 artistas plasmaron en el muro de Berlín hace 20 años. Hoy, esa construcción que quiso ser destruida en un intento de olvido, fue restaurada y volvió a vestirse de su color original.
A 20 años de su destrucción, más de 90 artistas de todo el mundo se reunieron para volver a pintar las creaciones originales del Muro de Berlín - AP"Esto es muy emotivo para mí", confesó el artista plástico Gerhard Kriedner, de 69 años, quien escapó de la Alemania Oriental a la Occidental cuando joven. "El Muro de Berlín representa la total falta de libertad que teníamos entonces".
Ahora, él y 90 artistas de todo el mundo se reunieron para volver a pintar creaciones originales sobre los bloques de concreto y darle una nueva vida a las imágenes que fueron erosionadas en las últimas dos décadas.
Aunque los berlineses inicialmente se mostraron ansiosos de derribar el más detestado símbolo de la ciudad, en los últimos meses hubo un gran esfuerzo por restaurar la sección de 1,3 kilómetros del muro que aún se conserva y que cuenta con 106 pinturas y varios graffitis.
Bautizado como “la galería”, el tramo más largo del Muro que sigue en pie se convirtió en una de las atracciones turísticas más importantes de Berlín.
"El muro se fue pudriendo", detalló Kriedner en un frío día de otoño mientras le daba los últimos toques a su mural: un oscuro paisaje estéril con una explosión de pompas de jabón rosa y celeste, su interpretación de la promesa de los sueños socialistas chocando con la realidad.
"Para poder restaurarlo, tuvo que rasparse toda la obra de arte, el concreto se talló hasta su interior de acero, y entonces todo tuvo que volverse a colocar, pero esta vez con pinturas de acrílico a prueba de agua", explicó el artista bávaro, quien agregó que estuvo trabajando en base a una foto de su pieza original para asegurar que la nueva versión sea lo más similar posible.
AL RESCATE DE LA MEMORIA
Kani Alavi, presidente de la Asociación de Artistas de la East Side Gallery, como se conoce al tramo que queda del Muro de Berlín, fue el principal impulsor del trabajo de restauración que comenzó en octubre de 2008. Alavi ejerció por años presión para recolectar los 2,5 millones de euros (3,7 millones de dólares) de organismos municipales, estatales y federales necesarios para realizar el trabajo.
Del grupo de artistas inicial, sólo cinco rechazaron la invitación para participar del proyecto de renovación. Seis murieron y sus murales fueron restaurados por otros artistas.
"Pensamos que era realmente importante recrear las pinturas porque ahora hay toda una nueva generación que ya no recuerda el Muro de Berlín original y los acontecimientos históricos que llevaron a la reunificación de Alemania", puntualiza Alavi, un artista nacido en Irán que ya restauró su propio mural: un grupo de alemanes orientales cruzando por primera vez el Muro de Berlín la noche que se abrió la frontera.
DOS FACHADAS, UNA REALIDAD
El lado oeste del Muro fue cubierto con graffiti durante las décadas que siguieron a su levantamiento el 13 de agosto de 1961. El lado este se mantuvo estéril, desolado y custodiado por policías fronterizos. Sólo tras la caída del Muro un grupo de artistas de Berlín decidió decorar el tramo, en el primer proyecto de arte conjunto de la antes dividida ciudad.
"No teníamos nada, sólo pintura barata y brochas, pero estábamos tan eufóricos por todos los cambios históricos y queríamos expresarlo en nuestras pinturas", evoca Alavi, según el cual los murales muestran la felicidad y esperanza de superar la injusticia que la gente creyó era posible en el momento.
Desde entonces, la contaminación, el clima y el tiempo convirtieron las famosas imágenes, como la del beso comunista fraternal entre el líder de la Alemania Oriental Erich Honecker y el líder soviético Leonid Brezhnev, en un retrato triste con pronunciadas grietas en el concreto y grandes trozos de pintura descascarándose.
Pero el paso del tiempo no fue el único responsable, porque también llegaron personas que, en busca de un souvenir, arrancaron trozos de las obras o garabatearon nombres y mensajes.
En 1991, “la galería” recibió estatus de monumento histórico y hoy se renueva gracias al trabajo de los mismos hombres y mujeres que aquel día lo llenaron de vida. Pero pese a los carteles que piden a los visitantes que no alteren la nueva pintura, no se sabe si el estado del Muro de mantendrá libre de graffiti, vandalismo o cazadores de un souvenir. -
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