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CONFINES
El muro infernal
12.07.09Fueron 12 años de planeamiento, de revisiones de impacto al medio ambiente y de demandas legales para poder llevar a cabo la construcción de un cerco en la frontera entre Estados Unidos y México. Smuggler´s Gulch ya es una realidad. La vergüenza otra vez tiene forma de muro.
Dos agentes estadounidenses patrullan el cruce fronterizo en San Diego, entre Estados Unidos y México – APEl plan del gobierno estadounidense era construir una plataforma de tierra a través del cañón Smuggler´s Gulch, entre la Garita de San Ysidro y Playas de Tijuana, para que soporte el nuevo cerco de acero y caminos vehiculares. Desde entonces este proyecto fue el centro de una gran controversia que colocó a grupos ambientalistas locales en oposición al gobierno federal por varios años.
La Corte Suprema de los Estados Unidos se negó a considerar un caso que desafiaba el derecho del gobierno federal de descartar leyes ambientales para construir el muro en San Diego, en la frontera con México. La demanda cuestionaba a la autoridad del Departamento de Seguridad Nacional por no obedecer leyes que hubieran impedido la construcción del cerco fronterizo.
A pesar de las protestas registradas por varios grupos ambientalistas y después de varios atrasos –en el 2004 la Comisión Costera de California frenó la construcción al decidir que el proyecto causaría daño al entorno–, equipos de construcción comenzaron a trabajar.
PUNTO DE CRUCE
El desierto de Arizona es el principal punto de cruce de inmigrantes a lo largo de la frontera para entrar ilegalmente a Estados Unidos desde México. El terreno era un desfiladero de miles de indocumentados hasta que las autoridades estadounidenses iniciaron medidas para frenar el tráfico de personas.La empresa Kiewit Corp., con sede en Omaha, Nebraska, ganó el contrato de 48.6 millones de dólares para el trabajo de construcción de la nueva valla fronteriza con una fuerte iluminación. El proyecto de 5,6 kilómetros, llamado Smuggler's Gulch, que fue recientemente inaugurado tuvo un costo de 16 millones de dólares por cada tramo de 1,6 kilómetros, bastante más caro que las bardas que construye el gobierno en el resto de la extensa y porosa frontera con México de 3.142 kilómetros de longitud.
Supuso el transporte de 9,94 metros cúbicos (1,3 millones de yardas cúbicas) de tierra para rellenar parte del cañón, que rodea la frontera desde el océano Pacífico y recorre a lo largo el estuario del río Tijuana. La operación incluyó el uso de tierra de colinas cercanas y esto ha sido criticado por grupos ambientalistas por el daño que sus sedimentos causarían al estuario del río mencionado.
La construcción ha transformado el aspecto de gran parte del lado oeste de la frontera, una zona ambiental delicada que se llena de aves migratorias. Los precarios caminos serpenteantes que antes rodeaban cada lado del cañón ya han desaparecido y ahora el recorrido se llenó de grava, cubierta por una ruta de asfalto. También han desaparecido las multitudes de inmigrantes y vendedores que hacían negocio con ellos en el lado mexicano del desfiladero."Esto ha cambiado de forma brutal", señaló Daryl Reed, agente de control de la frontera, al recordar una etapa de los años 90 en que un agente podía arrestar a docenas de personas en un sólo turno. La oficina de control fronterizo insiste en que los cambios ayudarán a preservar el medioambiente, ya que menos gente deambulará por la zona y las rutas de asfalto han reducido el polvo en el aire.
Sin embargo, los críticos del proyecto señalan que la gente es ahora simplemente empujada hacia el este para cruzar la frontera, que el contrabando continúa y se desplazó a las montañas.
Contra viento y marea la nueva valla fronteriza en el cañón ya es una realidad. -
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