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CONFINES
El pasado y el futuro, en el Canal de Panamá
15.09.09Después de casi un siglo de su apertura, el Canal de Panamá se somete a la ampliación más drástica de su historia. La reforma obligó a remover miles de toneladas de tierra, y las excavaciones mejoraron algo más que la circulación marina. Geólogos y paleontólogos descubrieron que es una oportunidad única para econtrar fósiles valiosísimos.
El Canal de Panamá se somete a su ampliación más drástica en su historia.El profesor de geofísica Ethan Grossman llevó a sus alumnos universitarios en un viaje de estudios a la llamada “cuna de la naturaleza”, una locación en Centroamérica que les permitiría vivir una experiencia arqueológica irrepetible. Fue así como llegaron a Panamá y se unieron al equipo de investigadores que trabajan en la ampliación del famoso canal. Mientras se realizan las tareas de ingeniería, los especialistas supervisan la extracción de restos fósiles. Asombrado por los hallazgos, Grossman lamentó que se esté jugando una carrera contra el tiempo para salvar cuantas reliquias sea posible.
El Canal de Panamá está experimentando su transformación más ambiciosa desde su inauguración. El pasaje de 82 kilómetros une al Mar Caribe del Océano Atlántico con el Océano Pacífico; pero, ante la aparición de otras rutas similares, el gobierno nacional inició su proyecto de expansión en 2007 para recuperar los negocios que estaba perdiendo.
Los sitios en los que se está ensanchando el canal son un imán para los cazadores de fósiles. Tan pronto como las obras se trasladan a un nuevo segmento del trayecto, científicos e investigadores se instalan con los obreros para recuperar los restos del pasado. El gobierno les extendió una invitación para que se aseguren de que no se destruya nada de valor durante la ampliación. Los especialistas ya recogieron más de 2.000 fósiles, entre ellos los restos de un caballo que ayudará a comprender cómo y cuándo se conectaron los continentes americanos del norte y el sur.
EVIDENCIA MILENARIA
En abril de 2009, el paleontólogo Aldo Rincón extrajo lo que inicialmente se creyó que eran los fósiles de una llama, pero que resultaron ser los de un caballo primitivo. El animal, que tenía tres dedos y comía hojas, existió hace unos 18 millones de años, antes de que se unieran América del Norte y del Sur.
Determinar exactamente cuándo se ensamblaron los continentes podría ser crucial para entender la relación entre la migración masiva de animales y los cambios en las corrientes marítimas y el clima. También podría aportar una referencia para cuantificar el impacto del calentamiento global. Los científicos creen que el istmo de Panamá comenzó a formarse hace unos diez millones de años y que antes de que se convierta en un puente con Sudamérica, la pequeña porción de tierra conformaba el extremo sur de América del Norte.
Hortensia Broce, especialista en Medio Ambiente de la autoridad del Canal de Panamá, explicó que, después de un estudio de la organización, idearon el proyecto geológico con la esperanza de proteger los fósiles de la zona de construcción. Es uno de los pocos lugares en el Trópico en donde se puede acceder al lecho de roca, un contexto perfecto para actividades arqueológicas.
La región, llamada por los científicos “la cuna de la naturaleza”, es el hábitat donde se desarrollaron inicialmente la mayoría de las formas de vida. Ahí esperan encontrar más recuerdos del pasado a medida que se extraen millones de metros cúbicos de tierra y roca. Grossman y sus alumnos, agradecidos.Otras notas que te invitamos a leer
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