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AL DÍA
El Tío Sam, hambriento
por Eduardo Berezán | 12.11.09A pesar de las guerras que libran en Irak y Afganistán con su secuela de crecientes bajas, las fuerzas armadas de Estados Unidos ven incrementarse sus filas cada vez más. Sin embargo el aumento de reclutas no representa un exceso de patriotismo. El propio Pentágono reconoce que el incremento en sus filas se debe principalmente a la crisis económica. El furor por enrolarse contrasta con la creciente tendencia suicida entre los uniformados, causada por el estrés al que se someten en las guerras en curso, y que se produce tanto entre los soldados en servicio como entre los que pertenecen a la reserva.
La crisis y el desempleo en Estados Unidos lograron que por primera vez en años las Fuerzas Armadas de EE.UU. cubrieran todas sus vacantes de reclutas - APPor primera vez desde 1973, cuando se eliminó el servicio militar obligatorio, los militares estadounidenses han logrado cumplir con sus objetivos anuales de reclutamiento. El éxito se debe a la recesión económica que según las últimas estimaciones llevó la desocupación al 10 por ciento, el índice más alto desde 1983.
Tras un incremento parcial de voluntarios a raíz de los ataques a las torres gemelas en septiembre de 2001, las fuerzas armadas de Estados Unidos tuvieron serias dificultades
para abastecerse de personal.
El problema mayor lo tuvo el ejército, que para conseguir nuevos reclutas debió bajar sus exigencias y admitir en sus filas a jóvenes con bajo nivel de instrucción, en malas condiciones físicas e inclusive con prontuarios policiales.
Aún en esas condiciones y con personal reducido, algunas unidades fueron enviadas a las zonas de combate.
Pero eso ya es historia, la crisis económica con su grave secuela de desempleo le está dando ahora una buena mano al Tío Sam. El departamento de Defensa reclutó para este año a más de 168.000 nuevos soldados. Lo que significa un incremento del 103 por ciento con respecto al objetivo fijado. Por su parte, la Guardia Nacional y las fuerzas de reserva tuvieron un incremento del 104 por ciento.
Las cifras implican un fuerte impulso para las fuerzas armadas norteamericanas que sostienen dos guerras simultáneas con todo lo que esto implica en cuanto a refuerzos, rotaciones y recambio de personal de combate.
El Pentágono ve una clara relación entre la desocupación y el alto índice de reclutamiento. Un factor decisivo para que los jóvenes se pongan el uniforme son los incentivos que se ofrecen. Los bonos para engrosar las filas militares llegan a más de 10.000 dólares y pueden ser mayores para los reclutas que participen de misiones consideradas peligrosas.
Por otro lado las guerras de la superpotencia del norte tienen efectos no deseados entre sus propias fuerzas. Mientras aumentan las bajas norteamericanas en Afganistán e Irak, -datos oficiales indican que ya llegan a los 5.275 soldados- también aumenta el número de suicidios.
Las últimas estadísticas muestran 128 suicidios confirmados entre soldados en actividad en 2008, contra un récord anterior de 115 en 2007. El ejército señala que las cifras equivalen a una tasa de 20,2 suicidios por cada 100.000 soldados. La cifra es más alta que la de los suicidios que se producen entre civiles, que son de 19,5 cada 100.000 personas.
Según fuentes del Pentágono la creciente tendencia suicida entre los uniformados se debe al estrés causado por las guerras en curso y se da tanto entre los soldados en servicio como entre los que pertenecen a la reserva.
En tanto las guerras continúan. El presidente Obama se comprometió a retirar las tropas de Irak en 2012, pero la presencia militar en Afganistán podría aumentar como lo exigen los generales en el terreno. Si la de Irak fue la guerra de Bush, la de Afganistán podría transformarse con el tiempo en la peligrosa aventura de Obama. -
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