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AL DÍA
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por Maximiliano Sbarbi Osuna | 17.04.09La reunión en Trinidad de los presidentes de la V Cumbre de las Américas renueva una pregunta recurrente: ¿sirven para algo estos encuentros? Los problemas de América Latina requieren atención urgente más allá de los flashes y las sonrisas.
- AP -Cada vez que se desarrolla alguna cumbre internacional de importancia, los ciudadanos de a pie se preguntan qué sentido tienen este tipo de reuniones que carecen de debates profundos e incluyen fotos de líderes sonrientes y discursos rimbombantes. “¿Para qué se reúnen si el texto final ya fue redactado con varias semanas de antelación?”, podría preguntarse alguien con razón. Sin embargo, gran parte de lo importante de estos encuentros sucede a nivel bilateral, por afuera de las cumbres y las fotos, entre las delegaciones de los diversos países que la integran.
UNA CUMBRE MUY PARTICULAR
La V Cumbre de las Américas que se desarrolla en Puerto España, en la isla caribeña de Trinidad, no es un encuentro más, sino que es el primero que no tiene como objetivo plantear la implementación del ALCA (Área de Libre Comercio de las Américas), motivo por el cuál fueron creadas estas reuniones en Miami, en 1994. Por esa época, el presidente norteamericano Bill Clinton convocó a todos los países del continente para crear las bases de una zona de libre comercio continental, que fue desechada por completo en la IV Cumbre, en Argentina, principalmente por la dinámica opositora brasileña.
El motivo por el que la Cumbre de Trinidad no es una reunión ordinaria se debe a varios factores. Un rasgo antagónico que se vislumbra es que en el encuentro de Miami de 1994, los presidentes latinoamericanos fueron los máximos impulsores del neoliberalismo: Carlos Menem de Argentina, Alberto Fujimori de Perú y Carlos Salinas de Gortari de México, por ejemplo. Hoy en día en la región predominan, con diferentes matices, los gobiernos de tendencia centroizquierdista. Mientras que el representante de la Casa Blanca será Barack Obama, del que se esperan muchos cambios en su política internacional y particularmente en su relación con América Latina, tan deteriorada tras la Cumbre de Mar del Plata. Obama se manifestó dispuesto a iniciar otra relación con sus vecinos americanos, dejando atrás la época en que Washington le indicaba a los países cómo debían implementar su democracia y qué debían contener sus constituciones.
EL CASO DE CUBA
Desde 1962, Cuba está excluida de las reuniones de la OEA (Organización de los Estados Americanos) y de las Cumbres de las Américas. Sin embargo, aunque no figure oficialmente en la agenda, varios de los países concurrentes van a plantear a Washington el pedido de levantar el embargo económico, que ya está por cumplir medio siglo.
Estados Unidos se encuentra a la defensiva con respecto a este tema, ya que el permiso de enviar remesas y de no restringir totalmente los viajes a la isla, fue anunciado a pocos días del inicio de la V Cumbre como demostración que Washington avanza hacia ese camino. Pero existen varias presiones internas dentro de Estados Unidos por parte de empresas de diversos sectores que quieren invertir en Cuba y que están relegadas, perdiendo el mercado frente a sus competidores europeos.
DIVISIÓN INTERNA
En Puerto España, Brasil se va a consolidar como líder regional y como vocero latinoamericano frente a Estados Unidos, ya que su fuerte influencia política y económica ha sido fundamental para su expansión geopolítica en América y en su relación con las potencias del mundo.
Brasil mantiene con Washington muy buenas relaciones comerciales -como por ejemplo el desarrollo conjunto de biocombustibles- que evitan que Lula pueda disparar críticas ácidas como las lanzadas por el presidente venezolano Hugo Chávez, pero que también le permiten pararse y dialogar con autoridad frente al presidente estadounidense.
El bloque de los países del ALBA (Alternativa Bolivariana para las Américas), liderado por Venezuela, mantiene una agenda paralela a la de Lula, que entre otros elementos contiene la creación del sucre, una moneda regional que tenga como finalidad el comercio regional y que logre enfrentar las fluctuaciones monetarias de la crisis financiera global.
Este mismo bloque comparte las mismas expectativas brasileñas de lograr algún cambio de Washington frente a América Latina, aunque considere a la V Cumbre como una mera formalidad en la que todo ya está escrito. Pero, no descarta sumar su voz para exigir el cese del bloqueo a Cuba ni tampoco desecha la posibilidad de que tanto Venezuela, Bolivia y Ecuador mejoren sus relaciones con la Casa Blanca, luego de fuertes enfrentamientos ocurridos en los últimos meses.
No hay duda de que en la V Cumbre se van a redefinir las relaciones de Estados Unidos con el resto del continente. El objetivo de esta reunión ya no es imponer un tratado de libre comercio continental, ni siquiera bilateral, pero si llegara a haber algún cambio profundo y no simple maquillaje, no se va a poder observar en el corto plazo. A pesar de los anuncios de cambio, no es seguro que estén dadas las condiciones para desandar el camino de casi treinta años de relaciones neoliberales entre Washington y América Latina. -













