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AL DÍA
Haití: Las otras secuelas
08.02.10La ayuda internacional llega en forma de alimentos, ropa y agua para atender las necesidades básicas de los damnificados, pero una consecuencia del terremoto menos perceptible a simple vista tendrá que ser solucionada eventualmente. Los traumas psicológicos de los sobrevivientes requieren especialistas capacitados para atender estas cicatrices del terremoto. Más aspectos a tener en cuenta en el largo camino para la recuperación del país.
La asistencia psicológica estaba poco desarrollada antes del terremoto. Si bien está llegando la ayuda del exterior, es necesario que médicos locales se capaciten para tratar más que el daño físico de sus pacientes - APLos golpes en el cuerpo pueden estar sanando, pero las mentes aún enfrentan sus propios fantasmas. De acuerdo con algunos especialistas, aproximadamente uno de cada cinco afectados por el terremoto de Haití padecen un trauma tan grande tras la pérdida de viviendas, empleos y seres queridos que no podrán salir adelante sin ayuda psicológica profesional.
En un país donde los servicios de salud mental apenas existían antes del sismo, darle forma al apoyo necesario representa un enorme desafío. Los síntomas no pueden diagnosticarse con estetoscopios, exámenes de sangre ni radiografías y pueden demorar en manifestarse tras la conmoción inicial por las tragedias sufridas. “No se trata de atención psicológica inmediata”, explica la doctora Lynne Jones, asesora médica del Cuerpo Médico Internacional. “Se trata de proporcionar asistencia en el duelo. La gente no puede recuperarse si sus necesidades sociales no son satisfechas.”
Jones, una veterana que ha prestado ayuda en desastres naturales y guerras desde Bosnia hasta Indonesia, le está enseñando a los doctores que asisten a los damnificados a identificar el “miedo que incapacita” y, literalmente, a tomar a las personas de las manos y escucharlas. Hugo Emmanuel es uno de los miles de los que no se habla en los medios de comunicación y que los médicos dicen que perdieron la capacidad para hacerle frente a la desgracia. “¡Alejate! No quiero que me toques”, le grita a una enfermera estadounidense que sólo quiere lavarle su pierna destrozada.
Emmanuel, de 49 años, es un hombre con estudios, de miembros delgados y espíritu voluble que yace sobre un colchón en el piso de la pequeña cocina del Hospital Espoir en las colinas que se alzan en el este de la capital. La semana pasada se arrancó el yeso que le cubría la extremidad. Durante días después de su llegada, hace dos semanas, sólo permitió que lo alimentara el director del hospital, porque estaba convencido de que todos los demás intentaban envenenarlo.
Emmanuel, que yace vestido en ropa interior debajo de una sábana y toalla blancas, al menos está recibiendo atención personal. La mayoría de los diagnosticados con trauma grave están siendo atendidos como pacientes externos porque no hay espacio para ellos en los 91 hospitales del país que están funcionando. “En ese tipo de situaciones los médicos tienden sólo a entregar tranquilizantes”, puntualizó Jones. “No queremos que hagan eso.”
CALMANTES, PARCHES PROVISORIOS
Los tranquilizantes difícilmente son suficientes para víctimas del terremoto como Emmanuel, que perdió su casa, a sus dos padres y su empleo. “Estaba como en una especie de coma”, cuenta adormecido Emmanuel en un correcto francés que refleja su experiencia como investigador de la Universidad Quisqueya. “Cada vez que pienso en haber perdido a mi familia, enloquezco.” Rápidamente, se corrige. “No estoy loco. Sólo creo que padezco una conmoción psicológica.”
Se desconoce cuántos trabajadores especializados en salud mental están disponibles para que ayuden en Haití. Los funcionarios de la Organización Panamericana de la Salud que están coordinando la atención médica entre más de 200 grupos de ayuda humanitaria acaban de empezar a crear una base de datos de hospitales, pacientes, doctores y recursos médicos.
Pero parece claro que Haití tendrá que entrenar a más personal propio para que trabaje con las personas que padecen traumas psicológicos. El único hospital psiquiátrico de Puerto Príncipe apenas funciona. Todos, salvo 11 de sus más de 100 pacientes que tenía antes del terremoto, fueron retirados de allí por parientes temerosos de que el edificio se derrumbara en otro sismo, expresó el doctor Peter Hughes, un psiquiatra irlandés que llegó a fines de la semana pasada y analiza qué hacer frente a los efectos a largo plazo del terremoto en Haití. -




















