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AL DÍA
Irán, la guerra preventiva
por Andrés Repetto | 15.09.09Mientras las negociaciones por el desarrollo nuclear iraní se encaminan a un laberinto sin salida plagado de fechas límites y amenazas, las noticias en torno a esta crisis ya instalan en la opinión pública la “inevitable” idea de una “guerra” o un “ataque.” Mientras Estados Unidos asegura que un bombardeo israelí de las plantas nucleares iraníes sería solo una “solución temporaria”, ¿cuánto aire le queda a la diplomacia? ¿Qué pasará cuando venza el plazo de diciembre?
El primer ministro de Israel "desapareció" por un día y los rumores indican que viajó secretamente a Rusia por la crisis iraní - APEn los últimos meses las palabras “guerra” y “ataque” en torno a las noticias que se refieren a la crisis nuclear iraní fueron en aumento. No es que los periodistas que seguimos este tema inventemos esta posibilidad sino que son las autoridades israelíes, iraníes, estadounidenses o de las Naciones Unidas, las que en forma repetida la mencionan.
¿Cuánto tiempo es necesario hablar sobre la hipótesis de una guerra en una región para que a nivel global la gente ya la tome como cierta e inevitable? Antes de la invasión a Irak, ya sea porque se desmentía constantemente esta posibilidad o porque se afirmaba en medio de las negociaciones que “todas las opciones” estaban en la mesa, llegó un momento en que la pregunta ya no era si esto era posible, sino cuándo iba a suceder.
A varios meses de su ofrecimiento de diálogo a través de un mensaje emitido por la televisión al pueblo iraní y a sus autoridades, Obama no logró avanzar en este tema. Mientras timoneaba su barco para que no naufragara en medio de la tormenta financiera, y buscaba que sus socios de la guerra no escaparan despavoridos de los frentes de batalla en Irak y Afganistán, la administración estadounidense no pudo hacer que los iraníes se sentaran a negociar. De hecho, si antes de su reunión con el premier israelí Benjamín Netanyahu, Obama trató de darle más tiempo a las palabras, desde Israel lograron ganarle de mano a su intención de seguir el camino diplomático indefinidamente para pasar a hablar de septiembre como mes clave y diciembre como tope a las negociaciones.
Septiembre llegó, y con él una supuesta nueva oferta de diálogo por parte de los iraníes. Sin embargo como viene ocurriendo desde hace tiempo, mientras el encargado del tema nuclear daba esperanzas, el presidente iraní Mahmmoud Ahmadineyad se encargó de dejar en claro que en las negociaciones se hablaría de todo, pero no se trataría el tema más importante, el desarrollo atómico de la nación islámica. Aún le quedan a septiembre varios días, pero tampoco será este mes el tiempo de las reuniones como se había acordado, sino octubre. ¿El lugar? Posiblemente Turquía.
Mientras el tiempo pasa y las negociaciones se dilatan, otra realidad parece avanzar más rápido. Son muchas las voces que de manera cada vez más clara advierten que si no se frena a Irán en su avance nuclear en un par de meses más podría contar con suficiente material no para fabricar una bomba atómica, sino hasta tres.
Al tiempo que en Israel las fuerzas armadas y el gobierno de Benjamín Netanyahu parecen inquietarse cada vez más no solo por la decisión de Irán de continuar ganando tiempo sino además por la falta unidad de la comunidad internacional en torno a qué hacer frente a esta situación, se suma la supuesta compra por parte de Irán de armas de última generación para defenderse y eventualmente atacar a Israel si sus plantas nucleares llegaran a ser bombardeadas.
En estos días incluso se especuló con la posibilidad de que Netanyahu haya viajado en forma secreta a Moscú para advertir a los rusos sobre la venta de baterías anti misiles y otro tipo de armas desde el Kremlin hacia Teherán.
A esta altura ya no solo se habla de la posibilidad cada vez más concreta de un ataque desde Israel hacia Irán sino de cómo podría llevarse adelante y las repercusiones que esto traería para la región y a nivel global.
Fue Robert Gates, el secretario de Defensa de Estados Unidos, quien sostuvo que un bombardeo a las instalaciones atómicas de Irán, solo sería una solución a medias. Esto podría interpretarse no como una crítica sino como una luz verde, teniendo presente la política de “ataques preventivos” que el Washington de la era Bush implementó desde los atentados del 11 de septiembre de 2001.
A las amenazas de guerra se sumaron dos fechas fundamentales en esta crisis. Septiembre, como el mes para comenzar a conversar de manera definitiva, y diciembre para obtener un resultado concreto. Las negociaciones entre los países que buscan detener el avance atómico por parte de Irán deberán esperar hasta octubre. Cuanto más se dilaten las negociaciones y menos resultados concretos se alcancen, más escucharemos en lo próximos meses las palabras “ataque” y “guerra.” -
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