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DEPORTES
Jenson Button: Nuevo campeón de la F1
por Loyds | 19.10.09Luego del Gran Premio de Brasil celebrado ayer en el circuito paulista de Interlagos, el británico Jenson Button consiguió el título 2009 de la Fórmula 1. Con una carrera por disputarse, el piloto sacó 15 puntos de ventaja y se tornó inalcanzable en la cima de la máxima categoría del automovilismo.
Jenson Button festeja junto a su equipo Brawn GP el triunfo del título 2009 de la Fórmula 1 - APEnvuelta entre escándalos, disputas políticas, cambios reglamentarios, accidentes, amagos de regresos, traspasos anticipados (Alonso correrá en Ferrari en 2010) y límites presupuestarios, fue una temporada realmente atípica la del 2009 para la Fórmula 1. Ya hablamos en esta sección del affaire Mosley, titular de la FIA, y su video sexual, de la desafortunada defensa del dictador Adolf Hitler por parte del mandamás de la categoría Bernie Ecclestone, del terrible accidente sufrido por el piloto brasileño Felipe Massa en el Gran Premio de Hungría, del frustrado regreso del multicampeón alemán Michael Schumacher a las pistas, de la suspensión de por vida aplicada al capo de Renault, Flavio Briatore, luego de que mandara a su piloto Nelsinho Piquet a estrellar su automóvil para favorecer a su compañero de equipo Fernando Alonso, de la amenaza de las más importantes escuderías, ante la posibilidad de imponérseles un límite presupuestario para los próximos años, de formar una competencia paralela.
Hablemos ahora de lo que realmente importa. Hablemos del nuevo campeón, Jenson Button, y de Brawn GP, ganadora de la copa de constructores en el año de su debut en la máxima categoría. Todo comenzó con el retiro del equipo Honda, motivado por la crisis financiera mundial. Su plaza fue cubierta apenas 23 días antes del inicio de la competencia por una escudería creada por su ingeniero responsable, el experimentado británico Ross Brawn, que antes de su trabajo en Honda había sido director técnico de Benetton y Ferrari, cuando junto a Shumacher formaron una dupla imbatible en las pistas. A su flamante equipo lo bautizó con su apellido: Brawn GP, manteniendo a sus pilotos de Honda en la temporada anterior, Jenson Button y el brasileño Rubens Barrichello, de discretas actuaciones hasta 2008 pero que este año, con los nuevos coches, sorprenderían a todos.
Porque Button ganó 6 de los primeros 7 Grandes Premios. Sólo en Shanghai no pudo ganar, aunque acabó 3°. 61 puntos sobre 70. Y en las victorias de Australia, España y Mónaco fue 1-2 para Brawn GP, con Barrichello en el segundo escalón del podio. Al correr la octava competencia en su propia casa, en Silverstone, el B-Team (Brawn, Button y Barrichello) experimentaron una notable merma en el rendimiento y el joven alemán Sebastian Vettel comenzó a ganar, a sumar puntos y a acercarse lentamente en las posiciones. El piloto británico consiguió unas pocas unidades en esa parte el año, no terminó la carrera en Bélgica y logró resucitar en Monza con un 2° puesto detrás de su compañero Barrichello, que había logrado ganar también en Valencia y ya amenazaba con disputarle el título. Luego llegaron Singapur, donde Button acabó 12° y no consiguió sumar, y Japón, cuando obtuvo sólo 2 unidades a raíz de su 7° puesto. Pero faltaban dos carreras y tenía una ventaja de 14 puntos sobre su compañero e inmediato perseguidor Rubens Barrichello, y 16 sobre el alemán Vettel.
La cita fue en San Pablo, justamente donde Barrichello nació y donde nunca pudo ganar. La clasificación estuvo signada por la lluvia, algo favorable al brasileño que logró la pole position y se perfilaba, según todos los pronósticos (hasta el meteorológico, que anunciaba lluvia durante la carrera), como el mayor candidato a quedarse con la carrera y lograr llevar la definición al último Gran Premio del año, en Abu Dhabi. Pero Button, que largaba 14°, nunca se amilanó. Sabía que necesitaba llegar al podio para ser campeón, o salir 5° y que Barrichello no ganase.
La cosa empezó movidita. En la primera vuelta ya había safety car en la pista. De arranque se tocaron feo la Ferrari de Giancarlo Fisichella y el McLaren de Heikki Kovalainen, aunque increíblemente ambos pudieron seguir la carrera. A las pocas curvas Jarno Trulli impactó su Toyota con el Force India de Adrian Sutil (casi terminan a las piñas) y de pasada se lo llevaron puesto a Fernando Alonso y su Renault. Los tres afuera. Kimi Räikkönen metió su Ferrari en boxes con la trompa destruida por un toque con el Red Bull de Mark Webber y cuando salía se encontró con Kovalainen que arrancó justo delante suyo y se llevó la manguera de combustible colocada, rociándolo todo y prendiéndolo fuego. La imagen fue increíble pero no pasó a mayores: Räikkonen salió ileso y ambos pilotos continuaron en carrera.
Al volver la normalidad a la pista, Button, mucho más osado que en las últimas citas, comenzó a escalar posiciones con estilo y valentía, sobrepasando con arriesgadas maniobras al Renault del francés Grosjean y al Williams del japonés Nakajima, que luego se saldría de pista. Abandonaron también los alemanes Rosberg y Heidfeld mientras Barrichello pasaba de comandar la carrera a perder algunos lugares a partir de una errática estrategia de boxes demasiado pendiente de sus neumáticos. Button, por su parte, se agrandaba y demostraba que había salido a ser campeón, superando al Toyota del japonés Kobayashi y al Toro Rosso del suizo Sébastien Buemi.
En la punta se afirmó el australiano Mark Webber con bastante ventaja, que luego acabaría ganando la carrera bajo la bandera a cuadros agitada por un recuperado Felipe Massa. Barrichello, ante la desilusión de su público, estuvo obligado a hacer una tercera parada y perdió muchas posiciones (terminaría la carrera en el 8° lugar). Vettel marchaba 4° delante de Button pero no le alcanzaba. Y el británico se dirigía tranquilo a la meta, al campeonato, con su 5° lugar y sus 89 puntos inalcanzables para todos. Y así fue, finalmente le sacó 15 de ventaja a Vettel y 17 al maltrecho Barrichello, con apenas 10 por disputarse.
Entonces pudo festejar este piloto de 29 años, que el año pasado había logrado sólo 2 puntitos en toda la temporada. Justo en tierra brasileña, la alegría fue toda británica. Porque Button se consagró campeón, Ross Brawn obtuvo la copa de constructores y Lewis Hamilton, luego de saludar a su compatriota y sucesor en el título, estuvo en el tercer lugar en el podio. Una gran ventaja en el comienzo que luego se tornaría indescontable, una irregular performance en la mitad de la temporada y un final prolijo e indiscutido resumen el año del nuevo campeón que, como pudo escucharse en la transmisión, se desahogó cantando desde su auto al cruzar la meta: ¡¡weee are the chaaampiooons!!
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