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AL DÍA
Pakistán: La violencia no se detiene
16.10.09Un atacante suicida hizo detonar el viernes un coche-bomba en una mezquita contigua a una estación policial en la norteña ciudad de Peshawar, matando a 11 personas, en el último acto de una ola de violencia que sacude al país desde hace días. Los atentados mataron a 150 personas en dos semanas.
La violencia no se detiene en Pakistán. Esta vez un suicida se inmoló en una mezquita - APNadie se atribuyó el ataque, pero las sospechas recayeron de inmediato en el Talibán, responsable de dos semanas de ataques que mataron a más de 150 personas en todo el país y parecen dirigidos a forzar al gobierno a abandonar los planes de una ofensiva en el bastión de los extremistas islámicos junto a la frontera con Afganistán.
El ataque en Peshawar, con una bomba de 70 kilos, pareció tener como blanco la estación de policía, dijo Malik Shafqat, un experto en explosivos de la policía. Cuando los guardias en las afueras trataron de parar el coche, el atacante se detonó. La explosión dañó severamente la estación policial.
"La policía fue el blanco", dijo el ministro de información provincial. Las autoridades dijeron que las autoridades encontraron una pierna del atacante, pero aún no sabían si éste era un hombre o una mujer.
Agentes de seguridad llegaron rodearon el área mientras las ambulancias recogían a los heridos. Un pedazo retorcido de metal en el suelo estaba en llamas, y un auto pequeño frente al edificio estaba destruido. En el vecino Hospital Lady Reading los socorristas llevaban a las víctimas en camillas.
“La explosión mató a 11 personas, incluyendo tres policías, dos mujeres y dos niños”, dijo Liaqat Ali Khan, jefe de la policía de Peshawar. Otras 15 personas resultaron heridas.
En tanto, un funcionario paquistaní restó importancia a la idea de que el Talibán se ha afianzado en el corazón del país, un día después de una serie de ataques mortales que indicaron que milicianos extremistas islámicos se han establecido fuera de sus tradicionales santuarios a lo largo de la frontera con Afganistán.
Una ola de violencia en las últimas dos semanas mató a más de 150 personas en Pakistán y alimentó temores de que el Talibán estableció lazos con otros grupos extremistas en otras partes del país, formando una alianza que incrementaría enormemente la amenaza a la estabilidad.
El jueves, varios pistoleros atacaron tres complejos de las fuerzas de seguridad en Lahore, la segunda mayor ciudad del país y capital de Punyab, matando a 19 personas. Los nueves atacantes también murieron. La nueva violencia pareció dirigida a impedir que el ejército lance una ofensiva en el bastión extremista de Waziristán del Sur, junto a la frontera con Afganistán.
Dos funcionarios dijeron que investigaciones iniciales de los ataques en Lahore mostraron que talibanes de la región fronteriza y milicianos del Punyab eran responsables.
"Ésta fue una operación bien coordinada del Talibán con grupos locales", dijo Umer Virk, jefe de una unidad antiterrorista de la policía de Lahore.
Observadores dijeron que el problema de los extremistas del Punyab es más prevaleciente en el sur. Pero en declaraciones a la prensa el viernes en Lahore, el ministro de Ley de la provincia, Rana Sanaullah, restó importancia a esa amenaza.
"El Talibán no tiene la autoridad en el sur de Punyab, y no hay necesidad de ninguna operación contra ellos", dijo.
Sanaullah, que dijo que las autoridades habían arrestado a algunas personas en conexión con los asaltos, defendió además el comportamiento de las agencias de seguridad durante los choques, y dijo que la información previa sobre posibles ataques era demasiado vaga para poder hacer algo al respecto. -
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