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OBSERVADORES
¿Quién heredará la crisis?
por Glenda Estrada – Desde Honduras | 06.08.09Mientras el derrocado Manuel Zelaya recorre el continente sumando apoyos y presiones para que Estados Unidos impulse más férreamente la negociación de su regreso al poder, en las calles de Honduras la gente ya piensa en las elecciones de noviembre próximo. ¿Quiénes son los candidatos con más chances de ganar? ¿Acudirá la gente a las urnas o los castigará con la abstención? ¿Serán sus gobiernos reconocidos internacionalmente? Más allá de los colores políticos, lo único que desea el cansado pueblo hondureño son respuestas.
El pueblo hondureño está cansado de su dirigencia política y podría castigarla con la abstención en las elecciones de noviembre - APUn conjunto de dificultades que son la suma de la negligencia de la clase política. Esa es la herencia que recibirá el futuro presidente de Honduras.
Con una sociedad polarizada por la crisis y con la sombra sobre sus cabezas del 44,62% de abstencionismo que dejó la contienda electoral pasada, -el más alto de la historia democrática- los líderes del bipartidismo, Porfirio “Pepe” Lobo Sosa y Elvin Ernesto Santos, se preparan para lo que algunos sectores llaman su prueba de fuego: las elecciones generales del 29 de noviembre en todo el territorio hondureño.
Con la pesada carga de un golpe de Estado y un gobierno de facto que no es aceptado por la comunidad internacional, el Partido Liberal, que lidera Santos, es sin dudas quien la lleva más difícil.
Una reciente encuesta de la firma Cid Gallup, que revela datos recolectados entre el 30 de junio y el 4 de julio, da una ventaja de cinco puntos a Lobo Sosa, candidato del Partido Nacional, sobre su principal opositor, Elvin Santos.
A pesar de los resultados, para Antonio Rivera Callejas, diputado del Partido Nacional, la encuesta es solo un termómetro de lo que estaba pasando en ese momento y no es necesariamente un reflejo de lo que ocurrirá el 29 de noviembre. “Quedan 4 meses, yo aspiro a que ese margen se amplíe un poco más. Ningún candidato ha ganado por más de 10 puntos desde que retornamos al orden constitucional”, dijo.
Según la encuesta, Pepe Lobo recibe una intención de voto del 35 por ciento contra un 25 de Santos, y pese a la división que la crisis política ha causado al interior del Partido Liberal, este sigue siendo el de mayor preferencia, con un 38 por ciento, por encima del 33 por ciento de simpatía que despiertan los nacionalistas.
Pero la decisión final la tendrá el 44 por ciento de encuestados que no tienen ninguna opción, no saben por quién votar o podrían inclinarse por otras opciones políticas.
DURA CARGA SOBRE LOS HOMBROS
Pero, ¿qué heredará el mandatario electo? “El nuevo presidente va a recibir como herencia todos los errores que cometiera Zelaya durante su gobierno, que es uno de los más desastrosos de la historia nacional”, esa es la percepción de Juan Ramón Martínez, analista político y ex candidato presidencial por el Partido Demócrata Cristiano de Honduras.
En entrevista con Observador Global, Martínez señaló a la clase política del país como la responsable de lo que está ocurriendo por no haberse anticipado a los hechos y asegura que ahora, el próximo gobernante, tiene el reto de encabezar una lucha para que todos los hondureños firmen un gran pacto social, económico y político.
“La crisis ha sido acelerada por la pedagogía de Zelaya y sus compañeros en el sentido de imaginarse que los políticos pueden actuar fuera de la ley. Nadie puede hacer nada en Honduras sino se cumple con la ley, si la ley no es la adecuada hay que cambiarla, pero tenemos la obligación de respetar la ley, los objetivos de país y unos con otros”.
Las elecciones legales y democráticas del 29 de noviembre no solo serán las más difíciles desde el retorno al orden constitucional en 1982, sino que el vencedor de la contienda tendrá que luchar para que su gobierno sea aceptado por la comunidad internacional, aunque para algunos especialistas, esa especie de “castigo” no será para siempre y existen otras puertas que tocar.
“Si la comunidad internacional no acepta al nuevo gobierno, en ese caso Honduras tendría que seguir su propio camino, no hay alternativa porque la existencia de Honduras no está determinada por el reconocimiento internacional, todo lo contrario. Somos nosotros, los Estados que surgen de la voluntad de los ciudadanos, los que vamos a los organismos internacionales para justificar su existencia”, manifestó.
Martínez afirmó que no cree que se quiera prolongar el problema de Honduras más allá de la voluntad de los hondureños. “Definitivamente no creo que la comunidad internacional se comporte de manera alocada e indebida. Aquí tenemos un proceso electoral que es anterior a la salida del señor Zelaya y dirigido por un poder independiente”.
LOS LÍDERES DEL BIPARTIDISMO
Pero, ¿quién heredará esta crisis? Elvin Ernesto Santos, un ingeniero de profesión nacido en Tegucigalpa el 18 de enero de 1963, padre de 4 hijos, aspira a convertirse en el presidente de Honduras. Su corta carrera política que inició en 2004 como compañero de fórmula del presidente depuesto Manuel Zelaya Rosales, lo llevó a convertirse en vicepresidente de la República, un cargo que en 2008 antepuso para aspirar a la silla presidencial.
En medio de una titánica lucha contra la inhabilitación y con otro candidato en su lugar (Mauricio Villeda), Santos ganó las elecciones internas de su partido y después que el Tribunal Supremo Electoral dijo haberlo inhabilitado de por vida, el mismo se retractó y lo inscribió por unanimidad de votos de sus miembros.
Proviene de una familia, de reconocida militancia en el Partido Liberal. Es graduado de Ingeniería Civil en Lamar University en Beaumont, Texas. Fue Cónsul Honorario de Honduras y Delegado Alterno ante la ONU, presidente de la Cámara Hondureña de la Industria de la Construcción, y directivo del Consejo Hondureño de la Empresa Privada. Es el presidente ejecutivo del Grupo Santos, de su familia, que maneja el mayor porcentaje de proyectos de infraestructura vial en el país.
Su plan de trabajo contiene entre otras cosas, la ampliación de la cobertura de energía eléctrica en el país y una propuesta laboral para que los hondureños tengan acceso a empleos de medio tiempo.
Por su parte Porfirio Lobo Sosa, conocido como Pepe Lobo, es el líder del Partido Nacional, universitario, profesor de economía e inglés de las juventudes olanchanas (departamento de Olancho, en el noroeste de Honduras), agricultor y ganadero, lidera un movimiento denominado “Cambio Ya”. Fue diputado al Congreso Nacional durante tres períodos constitucionales y de 2002 a 2006 se desempeñó como presidente de ese poder del Estado, período durante el cual oficializó sus aspiraciones presidenciales, en contra de quienes lo acusaron de violentar la Constitución.
Luego de vencer al oponente de su partido en las elecciones primarias, en 2005 se enfrentó a Manuel Zelaya Rosales en la contienda general, terminando segundo en las votaciones, pero superado por apenas 73.763 votos, que representaron un diferencia porcentual del 3,37% del total de votos.
Su actual propuesta de “Cambio Ya” significa según él mismo, ponerle fin a la escasez de alimentos, al alza de los combustibles, la improvisación y todas las malas decisiones de los gobiernos anteriores. Su mensaje de respeto y unidad, es el resultado de un aprendizaje de la campaña pasada en la que sobresalieron los insultos.
En medio de una sociedad polarizada, la esperanza de unidad la constituyen las elecciones generales de noviembre próximo. La sociedad exige a los candidatos un cambio urgente de discurso. “En épocas anteriores, los partidos políticos han tenido una visión hacia el interior de su organización. Solo se han preocupado por obtener el control de los organismos de gobierno para el disfrute del poder. No han sido celosos con el cumplimiento de las promesas electorales y no han estado al servicio de la ciudadanía”, apuntó Rivera Callejas.
Alexander Bertrand, catedrático de la Universidad Pedagógica Nacional quien considera a Lobo Sosa un hombre de ideología social, aunque no de ideas continuistas, está seguro que él será el ganador de las elecciones. “Su primera misión será limpiar la imagen de Honduras y lograr el apoyo de países amigos. Que el mundo entienda que este no es un golpe de Estado, sino una sucesión de poderes”, dijo Bertrand a Observador Global.
El ala liberal no se queda atrás, con la afrenta de unir a un Partido polarizado por uno de los suyos, están seguros que Santos es la persona idónea para enfrentar lo que viene. “Es joven y por lo tanto está en contra de esa vieja política de promesas incumplidas. Creo que puede hacer grandes cosas por Honduras, ya sin la sombra de Manuel Zelaya”, dijo Elisa Argentina Mazariegos, registradora municipal.
La lucha no será fácil, el llamado de los políticos al pueblo a ejercer el sufragio para impedir que la democracia sea derrotada, no será atendida por todos. Doña María Rosales, una humilde ama de casa de 72 años, originaria de Pespire, una comunidad localizada al sur de la capital, prefiere quedarse en casa el 29 de noviembre. “Somos viejos pero no tontos, ya no creemos en las promesas, elegimos y al final los militares dan un golpe y ponen a ese Micheletti”.
Integridad, compromiso y dedicación a Honduras debería ser el compromiso de los candidatos, según el analista Martínez. Ese requisito se suma al señalamiento que hace la iglesia Católica a través de Fides, su medio oficial, “solo se han preocupado por obtener el control de los organismos de gobierno para el disfrute del poder. No han sido celosos con el cumplimiento de las promesas electorales y no han estado al servicio de la ciudadanía”.
Esta reflexión se ve ensombrecida por una incógnita: si el próximo gobernante será aceptado fuera de las fronteras de Honduras. Miguel Ángel Moratinos, canciller español, ya respondió el interrogante diciendo que España no avalará elecciones en Honduras que se lleven a cabo bajo el gobierno de Roberto Micheletti.
Mientras en sus casas el pueblo polarizado clama por respeto a la democracia y cumplimiento a la Constitución, en las calles, vestido de blanco, rojo o negro; portando banderas blancas o cubriendo sus rostros con pañuelos rojos, lo único que todos esperan son respuestas.Otras notas que te invitamos a leer
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