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AL DÍA
Reunión secreta
03.10.09El presidente de facto de Honduras, Roberto Micheletti, admitió haberse reunido con el secretario general de la OEA, José Miguel Insulza, para intentar destrabar el conflicto. Las partes afirman que el diálogo parece estar encaminado. Sin embargo, el presidente derrocado, Manuel Zelaya, continúa refugiado en la embajada de Brasil, bajo amenaza que si sale, será detenido por las autoridades golpistas.
¿Podrá conducir a alguna solución la reunión en secreto que mantuvieron Micheletti e Insulza? - APEl presidente de facto hondureño, Roberto Micheletti, dijo que se reunió en días recientes con el secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), José Miguel Insulza, en la base militar de Palmerola, lo que consideró como un buen signo de que se está a las puertas de una salida a la crisis política.
"Sí vino a Honduras", dijo Micheletti refiriéndose a Insulza y respondiendo a la pregunta de periodistas sobre si el secretario de la OEA estuvo en el país centroamericano. "Estuvo aquí (Insulza) en Palmerola el otro día", señaló Micheletti al responder afirmativamente a la pregunta de si se reunieron.
"Por eso digo yo que la tranquilidad está volviendo al país y nos alegra mucho", destacó. Las declaraciones de Micheletti se dieron durante una actividad en que conductores del transporte público le expresaron su respaldo. Y también justo cuando llegó a Tegucigalpa una delegación de funcionarios de la OEA que harán los preparativos para una misión de cancilleres que vendrá la próxima semana a Tegucigalpa.
"Venimos con el mejor ánimo de colaborar y apoyar para la construcción de un diálogo positivo entre los hondureños", manifestó Víctor Rico, Secretario de Asuntos Políticos de la OEA y quien encabeza la misión.
Sobre la visita de cancilleres, Micheletti dijo que los ministros quieren reunirse en Honduras cuando se haya iniciado el diálogo entre los sectores. Adelantó que ese diálogo "ya se está iniciando".
"Tenemos pláticas con diferentes sectores oficialmente con gente del señor Zelaya y con otros", dijo.
En tanto el depuesto presidente Manuel Zelaya aseguró que mantiene viva su idea de convocar a una asamblea nacional constituyente para reformar la ley fundamental en Honduras, pero en el 2010.
Esa iniciativa provocó una serie de confrontaciones políticas, previas a su derrocamiento, pues esa propuesta no la establece la constitución hondureña de 1982.
Zelaya aseguró que "el Acuerdo de San José (que impulsa el presidente costarricense Oscar Arias para solucionar la crisis hondureña) no nos obliga a renunciar a la constituyente, pero en el próximo gobierno".
"Yo acepto el plan Arias porque en mi gobierno jamás planteé convocar a una constituyente y, por tanto, la firma de ese acuerdo no consiste en olvidarse de mi idea, sino que es un reconocimiento a ella", señaló Zelaya, quien se refugia desde el 21 de septiembre en la embajada de Brasil tras retornar sorpresivamente a Honduras.
Carlos Eduardo Reina, líder del Frente Nacional de Resistencia contra el Golpe de Estado, que acompaña a Zelaya dentro de la embajada de Brasil, declaró que "Zelaya pensó en una constituyente, pero al concluir su mandato (el 27 de enero próximo)... y esa esperanza la mantiene".
Horas antes, el derrocado mandatario acusó al gobierno de facto de mantenerlo en "un campo de concentración" dentro de la sede diplomática, lo que impide una salida negociada al problema de Honduras.
"Me tienen prácticamente en un campo de concentración porque no me permiten recibir a mi pueblo, cortan las llamadas telefónicas... y todo esto simula al sistema fascista del pasado", añadió.
Advirtió que mientras él siga en esas condiciones no se puede concretar un diálogo con el presidente de facto Roberto Micheletti ni se podrán realizar las elecciones generales previstas para el 29 de noviembre en el país.
"Así no se puede dialogar", dijo Zelaya tras instar a la comunidad internacional a "tomar medidas más fuerte contra los golpistas para que me restituyan en el poder".
Aseguró que "Micheletti está profundizando la crisis al aplicar una exagerada represión en contra del pueblo... y no hay condiciones para las elecciones, las que serían fraudulentas si yo no estoy en el poder".
Dijo que retornó a Honduras "porque soy inocente" de los cuatro cargos que la fiscalía le imputa: atentar contra la forma de gobierno democrático, traición a la patria, usurpar funciones públicas y abuso de autoridad.
Para John Biehl, enviado especial de Insulza hay anuencia de un acercamiento entre las partes del conflicto. "Habrá un llamado la próxima semana al diálogo del gobierno en ejercicio (Micheletti), que la otra parte (Zelaya) lo aceptaría. Eso está acordado", aseguró.
Aclaró que inicialmente no se dará un "encuentro directo" entre Micheletti y Zelaya, tras advertir que el "diálogo puede comenzar antes" de que ingresen a esta capital los cancilleres de la OEA e Insulza. -
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