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    Sri Lanka, a la sombra de un genocidio

    Comentarios (1)
    por Alejo Moñino | 15.04.09
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    En poco más de un cuarto de siglo, la guerra civil se cobró 70.000 vidas en Sri Lanka. El gobierno nacional avanza a sangre y fuego sobre los separatistas tamiles, matando a miles de civiles en el camino y destinando a los sobrevivientes a campos de detención hasta que demuestren su inocencia. En los últimos dos meses al menos 2.800 personas murieron. La comunidad internacional observa impávida las consecuencias de una masacre consumada de la que se habla poco y se sabe menos.

    Imagen de Sri Lanka, a la sombra de un genocidio
    La etnia tamil se manifestó en Londres pidiendo el fin de la masacre contra su pueblo - AP

    En la isla de Sri Lanka el 83 por ciento de la población pertenece a la etnia cingalesa. El grupo que sigue en importancia son los tamiles, con un 9 por ciento. Desde siempre, la población tamil dijo sentirse discriminada por el gobierno nacional, controlado por los cingaleses. Eso los llevó a querer cumplir mediante las armas sus deseos de formar un estado tamil independiente en el noroeste de la isla de Sri Lanka, la única región en la que son mayoría. Desde 1976, la organización separatista de los Tigres de Liberación del Eelam Tamil (LTTE, o más conocida como “Tigres Tamiles”) desató una guerra civil sin tregua entre ambas etnias. Pese a algunos intentos de mediación, los tamiles, a medida que avanzaron en la conquista de nuevos pueblos y ciudades, consolidaron cada vez con más fuerza las diferentes instituciones de su gobierno paralelo.

    En los últimos años los tigres tamiles se hicieron fuertes en la lucha de guerrillas y en los ataques y atentados, lo que los llevó a aliarse con Al Qaeda, la red de Osama Bin Laden, y a que más de 30 países los incluyeran en la ya famosa lista mundial de organizaciones terroristas, actualizada día a día desde el 11 de septiembre de 2001. Estados Unidos, Inglaterra, Canadá, India, Australia y Malasia son algunas de las naciones que requieren a los separatistas para ser juzgados.

    LOS CIVILES, EL BOTÍN
    La población civil tamil está a merced de los designios de los separatistas. Como observó Eric Paul Meyer, vicepresidente del instituto nacional de lenguas y civilizaciones orientales de Francia en un artículo reciente, “esa población es rehén de la organización separatista, que le impide abandonar la zona, recluta entre ella a sus combatientes y a su mano de obra, y la utiliza como escudo humano: los hombres y mujeres del LTTE ya no llevan uniforme, para poder mezclarse con la población civil.”

    Los informes de Human Rights Watch que alertaron sobre la delicada situación de las 150.000 personas atrapadas en la zona controlada por los tigres tamiles no pudieron impedir la dramática situación que les toca vivir. Entre el temor a los separatistas, los ataques aéreos y terrestres del gobierno y las dolorosas consecuencias del Tsunami de 2004 que hizo estragos en Sri Lanka, la población de la etnia tamil ya no da para más. Cuando sus miembros logran escapar a zonas fuera del control de los tigres tamiles, son condenados a pasar sus días en campos de detención en los que se los mantiene hasta que se conoce sus verdaderas intenciones: el gobierno nacional le tiene pavor a una infiltración de espías tamiles y por eso los considera ciudadanos de segunda, fomentando los odios que alimentaron esta guerra que lleva más de un cuarto de siglo.

    LA OFENSIVA DEFINITIVA
    En los últimos tres meses, los Tigres tamiles se vieron sorprendidos por una feroz operación del gobierno de Sri Lanka hacia sus zonas de poder. Una a una las ciudades tamiles fueron cayendo a medida que el ejército avanzaba a sangre y fuego. Según la ONU, sólo desde fines de enero, unos 2.800 civiles fueron asesinados. La condena de organismos internacionales de derechos humanos nada pudo hacer para frenar esta masacre. A puro fuego y ante la pasividad de la comunidad internacional, las tropas nacionales avanzaron pueblo a pueblo, recuperando hasta la ciudad en la que los tigres tamiles habían fundado la sede administrativa paralela al gobierno de Sri Lanka.

    El avance del ejército de 170.000 hombres obligó a replegarse a los 15.000 combatientes tamiles a un área selvática de apenas 21 kilómetros cuadrados. Con uno de sus líderes máximos muerto en 2006 y sin poder evitar el éxodo de ciudadanos tamiles desde ciudades controladas por ellos hacia territorios bajo el control del gobierno nacional, los Tigres perdieron en pocos meses lo que les había costado décadas conseguir. Con bloqueos que le impedían a los separatistas aprovisionarse y una feroz propaganda que descolocaba a la población, el gobierno de Sri Lanka casi logró lo que se propuso: acabar con los Tigres Tamiles. Pero, ¿a qué costo? ¿Qué hay detrás de esta mega operación contra este grupo armado?

    LA SOLUCIÓN FINAL
    Ni el gobierno ni los tigres tamiles dejaron partir a los civiles cuando pudieron, antes de cometer una masacre. El gobierno no sabía qué hacer con toda esa gente, los tigres no podían perder su escudo humano. El gobierno se negó a negociar, los tigres se negaron a rendirse. La ecuación fue mortal y, como se temía, la lucha por el último bastión tamil fue una masacre todavía no terminada.
    En el último mes 23.000 civiles escaparon de la zona bajo control de los tigres tamiles. Estados Unidos acusó a Sri Lanka de romper su promesa de no bombardear esa zona de tregua donde miles de civiles permanecen atrapados en medio de la lucha entre separatistas y fuerzas de Gobierno. Sri Lanka rechazó la acusación, diciendo que el Ejército no estaba usando artillería pesada para atacar la zona controlada por los separatistas en el norte de la isla. Sus autoridades se jactaron de utilizar solo tácticas defensivas y dijeron que están respondiendo cuando son atacados desde esta supuesta zona de tregua.

    Escuadrones de la muerte, periodistas imposibilitados de trabajar y silenciados a tiros en plena vía pública, campos de detención, hambre. ¿Qué pasará con la etnia tamil cuando los últimos separatistas sean derrotados? ¿Será integrada o marginada? ¿Estará dispuesto el gobierno a hacer concesiones a los representantes de la minoría más grande del país? ¿Habrá un proceso real de reconciliación?

    Los 2.800 muertos recientes se suman a los 70.000 totales desde que la guerra civil azota a Sri Lanka. El horror de lo que ocurre en esta zona permanece en un silencio sepulcral ante la imposibilidad de los medios internacionales de acceder a la zona de conflicto. Para el gobierno un tamil es un terrorista hasta que se pruebe lo contrario y son varios los analistas que temen que los famosos campos de detención en los que se aloja a quienes son “una amenaza para la seguridad” sean utilizados para otros propósitos y el racismo gane la batalla. La sombra de un genocidio en Sri Lanka, está a la vuelta de la esquina.

    Comentarios (1)
    nathalie - 06/10/2009 18:12
    bueno, pienso que este articulo esta bastante interesante, me ha servido pues xq necesitaba inorfmamre porque tengo que exponer este tema en mi universidad, agardeceria q se publicara en si, la situacion actual del problema y qu epapel juega EUA aca,al igual que sus princiipales atores
    1
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