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CONFINES
Uganda: Crece el infanticidio ritual
27.06.10Mientras los ojos del mundo se posan en Sudáfrica, la preocupación crece en otro país africano. Uganda enfrenta un flagelo que nadie sabe cómo detener: los sacrificios de niños en rituales. A medida que los casos crecen también se incrementan la paranoia y el miedo. Las familias buscan desesperadamente controlar los movimientos de sus hijos para evitar que sean raptados y vendidos a hechiceros. El problema es tan grave que la policía estableció un Grupo Especial Contra el Sacrificio Humano.
Los padres de Caroline Aya sostienen una foto de su hija, secuestrada y asesinada en un ritual en Jinja, Uganda. El país africano observa con preocupación el incremento de este tipo de casos - APCaroline Aya jugaba frente a su casa en enero cuando un vecino le tapó la boca con un trapo y se la llevó.
Días después, el cadáver de la niña de 8 años fue encontrado a unos pasos de distancia, sin lengua. La policía cree que fue ofrendada como sacrificio humano en un ritual infanticida, con la idea de que puede generar riqueza o salud.
El sacrificio humano es una práctica que aumenta en Uganda. Algunas partes del cuerpo, con frecuencia rasgos faciales o genitales, son cercenadas y utilizadas en ceremonias.
El número de las personas asesinadas en rituales subió el año pasado a por lo menos 15 niños y 14 adultos, muy por encima de los tres casos del 2007. El recuento informal es mucho más elevado ya que no siempre se denuncian estas muertes. 154 sospechosos fueron detenidos en el último año y 50 fueron enjuiciados por muertes rituales.
Los menores son víctimas particularmente comunes, indicó el Departamento de Estado de Estados Unidos en un reporte reciente. Estados Unidos gastó 500.000 dólares el año pasado para entrenar a 2.000 policías ugandeses en la investigación de delitos relacionados con el tráfico de personas, incluidas las muertes rituales.
El problema es tan grave que la policía estableció el año pasado un Grupo Especial Contra el Sacrificio Humano. En carteles colocados en los muros de las comisarías aparece un hombre persuadiendo a dos niñas para meterlas en un automóvil. Arriba, con letras remarcadas, se hace un llamado a los padres para "Evitar el Sacrificio de Niños".
Los sacrificios humanos han sido registrados en la historia y todavía ocurren en muchos países como India, Indonesia, Sudáfrica, Gabón y Tanzania. Un curandero tradicional en Uganda, consultado sobre el fenómeno, remitió a un relato en el Génesis de la Biblia, cuando Dios le pidió a Abraham que sacrificara a su hijo.
"Sin embargo, el aumento de los sacrificios humanos en Uganda se origina al parecer en el anhelo de riqueza o en la creencia de que sustancias elaboradas con órganos humanos puede atraer bienes en abundancia", estima el jefe del grupo especial, Moses Binoga. Esas ideas podrían ser alentadas por una oleada de películas nigerianas violentas que son cada vez más populares, y que retratan una trama repetida: una familia cosecha riquezas después de sacrificar a un humano.
"Yo lo llamo un problema de desorientación psicológica", dijo Binoga. "La gente se desorienta. La gente deja de tenerle respeto a la humanidad y cree más en el valor del dinero y en la llamada buena fortuna, y pierden ese respeto social natural por la gente".
Los sacrificios están también relacionados con una profunda creencia en los curanderos tradicionales, o hechiceros, que pueden ser encontrados fácilmente en Uganda.
El curandero tradicional Livingstone Kiggo, de 60 años, dijo que el sacrificio forma parte de los recursos de su profesión, pues sacrificar una cabra, oveja o gallina es considerado como una invocación a los espíritus, a los ancestros de la población. "Pero matar humanos no forma parte de la práctica", asegura Kiggo. "Las muertes en sacrificios son cosas de personas que quieren destruir la obra de los curanderos tradicionales. Esos son asesinos. No son curanderos", afirma.
Kiggo asegura que en el 2008 un hombre le ofreció venderle un niño. Kiggo fue con la policía, que montó una operación y detuvo al individuo cuando intentaba vender a su sobrino por 2.000 dólares. La policía y activistas refieren varios casos en que padres o parientes pobres han tratado de venderle niños a hechiceros para hacerse de dinero.
Los habitantes de Jinja han conocido tres presuntos casos de sacrificio de niños en los últimos meses, incluyendo la muerte de Carolina. Las autoridades mantuvieron recientemente una reunión con unos 500 pobladores para familiarizarse con la problemática. Muchos se quejaron de corrupción policial, investigaciones lentas y escasas declaraciones de culpabilidad de las aletargadas cortes del país. De unas 30 personas acusadas el año pasado de muerte ritual, ninguna fue hallada culpable. La anterior declaración de culpabilidad data del 2007.
"Mientras tengamos a nuestras leyes en el limbo estaremos creando un campo fértil para que aumenten los sacrificios humanos, de niños", dice Haruna Mawa, vocero del organismo de protección infantil ANPPCAN.
Shafik, un niño de 12 años, estuvo a punto de ser degollado hasta que la hechicera vio que estaba circuncidado. Los hechiceros creen impuros a los menores con circuncisión o perforaciones estéticas, por eso algunos padres están llevando a sus hijos a hacerse este tipo de intervenciones.
La familia Christ tiene otros mecanismos de protección. Los hermanos no van solos a la escuela y son acompañados por su padres. "Es una medida de precaución que los padres no pueden ejercer siempre", alerta Fred Kyankya, agente regional de la inteligencia policial. "No se puede confinar a un niño. Los niños se mueven libremente", explicó Kyankya. "La gente está asustada de que haya semejantes depravaciones en el país".
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