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AL DÍA
Uruguay: Los candidatos
24.10.09El oficialista José “Pepe” Mujica y el candidato por el Partido Nacional o “blanco” Luis Alberto Lacalle irán a segunda vuelta. Uno, un sobreviviente, ex guerrillero, ex senador y ex Ministro de Agricultura, Ganadería y Pesca que pregona por “un gobierno honrado”. El otro, un ex presidente de la república dispuesto a ofrecer “el camino seguro”. Hagan sus apuestas…
José "Pepe" Mujica, el candidato oficialista que según las encuestas obtendrá la mayoría en las elecciones presidenciales de Uruguay - APNombre: José “Pepe” Mujica
Edad: 74 años.
Partido: Frente Amplio
Lema de campaña: "Gobierno honrado, un país de primera".
Ocupación: Floricultor. Tiene una chacra en la que también planta verduras
Experiencia: Electo senador en 2004. Ministro de Ganadería, Agricultura y Pesca.
Familia: Casado con la senadora Lucía Topolansky.
José "Pepe" Mujica construyó una imagen política poco común, explotando su pasado como guerrillero, sus huidas de prisión y el haber sobrevivido a nueve balazos, para mostrar un perfil que a los jóvenes les parece el de un héroe.
Una extensa labor de "maquillaje" permitió que su pasado guerrillero se transformase para hacerlo un candidato potable para los ojos de sectores que vacilan por lo que fue.
A medida que fue acercándose la fecha de las elecciones, su discurso se volvió más moderado y se mostró "continuador" de las políticas del presidente Tabaré Vázquez con quien, sin embargo, han tenido resonantes altercados. El mandatario uruguayo dijo en septiembre que Mujica a veces "dice estupideces".
Desde las filas del movimiento guerrillero Tupamaros, Mujica se alzó en armas tanto contra gobiernos democráticos como dictatoriales. Las Fuerzas Armadas uruguayas fueron sus enemigas durante años, hasta que el movimiento fue aplastado y él mismo sufrió la cárcel y las torturas.
A esta altura de su vida posiblemente sea la única oportunidad que se le presente de ser presidente y si lo logra sería una dulce revancha al llegar a la cumbre del poder político mediante las urnas.
Recostado en esa imagen pueblerina, de figura tanto paternal como furiosa, ("soy un calentón" aseguró en una ocasión) Mujica lucía una figura francamente descuidada al comienzo de la campaña, pero la fue modificando a medida que las elecciones presidenciales se acercaban y su equipo lo vistió con mayor empeño. También un peluquero lo ayudó a lucir su canoso cabello bien arreglado.
En su carrera política fue diputado, senador, y ministro de Ganadería y Agricultura entre 2005 y 2008, cuando renunció apurado para edificar una imagen de presidenciable.
No se sabe a ciencia cierta en cuantas operaciones clandestinas participó con los tupamaros, la organización rebelde surgida en 1963 a la que se le comprobaron secuestros, asesinatos, robos, incendios y asaltos de todo tipo.
Cuando los tupamaros fueron aplastados por la dictadura, sus principales jefes fueron presos. Mujica pasó unos 13 años en prisión y salió en libertad el 8 de marzo de 1985 al dictarse una amnistía general tras la restauración democrática.
A partir de allí, como una araña que teje su telar, Mujica fue moldeando su figura política, incorporado al Frente Amplio en 1989 llegó a legislador, luego ministro y ahora aspira a la presidencia.
Su discurso es ambivalente. Cuando "digo una cosa te digo otra", ha sido una frase acuñada a lo largo de su carrera política y que describe esa ambigüedad que temen algunos indecisos a la hora de votar por él.Lacalle, el sueño blanco
El ex presidente Luis Alberto Lacalle apuesta a llegar a una segunda vuelta para obtener la presidencia de Uruguay - APNombre: Luis Alberto Lacalle
Edad: 69 años
Partido: Partido Nacional o Blanco
Lema de campaña: "El camino seguro"
Ocupación: abogado
Experiencia: Presidente de Uruguay entre 1990-1995
Familia: Casado con Julia Pou, tres hijos, cuatro nietos
En la otra vereda de José Mujica está el “blanco” Luis Alberto Lacalle, un ex presidente de 69 años que aspira a gobernar nuevamente Uruguay, con la experiencia de un político a la antigua que ha sobrevivido a atentados de guerrilleros urbanos y secuestros durante la dictadura militar.
Su Partido Nacional, de centro derecha, lo nominó candidato presidencial y su aspiración a lograr la segunda vuelta con Mujica logró concretarse.
Lacalle, presidente entre 1990 y 1995, se considera un "duro de matar". En la década del 70 su residencia en el barrio de Pocitos fue atacada con bombas por guerrilleros urbanos tupamaros, según la versión oficial. No hubo heridos.
Durante la dictadura militar, por participar en reuniones políticas, fue detenido y trasladado encapuchado a una cárcel donde estuvo preso ocho días.
En 1978, aún en dictadura, Lacalle y otros dos dirigentes del partido Nacional, recibieron en sus casas botellas de vino envenenado, de la cual no bebió. Cecilia Fontana, esposa del dirigente Mario Heber no tuvo la misma suerte y falleció envenenada.
Lacalle defiende a capa y espada los logros de su administración, pese a algunos signos oscuros de corrupción que hubo en capas bajas de su gobierno. En la campaña proselitista sus rivales políticos de la coalición oficialista hincaron el diente en esas debilidades.
Las propuestas presentadas por el Partido Nacional, al que Lacalle define como "el defensor de lo uruguayo, lo nacional, la soberanía" son las de "seguridad y camino seguro", para las inversiones, la población, el desarrollo y la explotación de nuevos recursos y una política exterior sin vacilaciones ni alineamientos concluyentes.
Según Lacalle en Uruguay "hay dinero en cantidades industriales, dinero nacional, dinero extranjero" pero falta el articulador, "un gobierno que de certidumbres jurídicas, las acentúe, las fortalezca" para dar seguridades al inversor.
Admite que con el candidato oficialista, el tupamaro José Mujica, son muchas las diferencias porque "partimos de bases sustancialmente distintas". Lacalle ha tildado de maoista a su rival y éste le ha respondido que es "libertario".
Lacalle se declara contrario al parlamento del Mercosur, asegurando que si llega a la presidencia Uruguay se retirará. Asimismo, no se entusiasma con la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur) a la que considera "está languideciendo porque no va a haber demasiado ánimo de darle contenido, otro escenario, otro lugar para conflictos". -
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