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AL DÍA
Zumáfrica
por Maximiliano Sbarbi Osuna | 23.04.09Fue una votación histórica: la cuarta desde el final del Apartheid y la de mayor participación electoral. Sudáfrica eligió como presidente a Jacob Zuma, el candidato de Nelson Mandela, en medio de denuncias de corrupción por parte de la oposición y teniendo que imprimir boletas adicionales por la sorpresiva cantidad de votantes. Radiografía de un país que pide un cambio a gritos.
El presidente electo de Sudáfrica, Jacob Zuma, al momento de emitir su voto - APEl vertiginoso ascenso del presidente electo de Sudáfrica Jacob Zuma, que fue elegido en las últimas horas por el voto popular, no sorprendió a los seguidores del proceso electoral. La única incertidumbre que plantea el nuevo gobierno son las medidas que puede llegar a tomar a favor de las mayorías negras postergadas, lo que en Occidente provoca la inevitable comparación con el presidente de Zimbabwe, Robert Mugabe, que expropió tierras a los blancos.
Zuma había ocupado la vicepresidencia del país, pero fue obligado a dimitir por cargos de corrupción, de los que fue absuelto el año pasado. Además, las acusaciones de violación y sus frases machistas y homofóbicas no le auguraban un buen futuro en la política.
Sin embargo, el apoyo del carismático luchador por la libertad, el nonagenario Nelson Mandela, fue el motivo principal por el cuál el actual presidente del CNA (Congreso Nacional Africano) haya sido elegido indirectamente en las elecciones parlamentarias celebradas ayer.
AÑOS DE LUCHA
El régimen segregacionista del Apartheid fue oficialmente adoptado en 1948 con la llegada al gobierno del Partido Nacional, dominado por los blancos descendientes de los primeros colonizadores holandeses.
La lucha de Mandela junto con el CNA abarcó desde la política hasta la creación de un brazo armado, en el que militó Zuma. La plataforma política del CNA fue concebida en la década de 1950, pero la mayoría de las democracias occidentales la rechazaron por considerarla marxista, a pesar de que tanto Europa como Estados Unidos deslizaran tibias críticas hacia el régimen racista gobernante.
Los puntos básicos más importantes que llevaron a Mandela a la presidencia en 1994, cuando se puso fin al Apartheid, fueron: la distribución de las tierras productivas, agua gratuita, aumentos de los salarios, igualdad racial y reformas en la política de vivienda. En Sudáfrica el 30 % de la población sufre malnutrición y muchos más viven en los barrios marginales conocidos como Townships. Otro problema fundamental que aspiraba a solucionar el CNA era el combate contra el SIDA. Casi el 12 % de los sudafricanos están infectados con el virus del HIV.
SUEÑOS DESVANECIDOS
Luego de la apertura y de la abrumadora victoria de Mandela en las elecciones de 1994 todo estaba listo para el traspaso del poder. Se dejarían atrás décadas de desigualdades y persecuciones. Sin embargo, a último momento la presión del establishment económico internacional, la elite blanca sudafricana, las injerencias de las empresas multinacionales y de los gobiernos occidentales, desintegraron en gran parte el proyecto de Mandela.
Durante la transición, los exultantes líderes del CNA se centraban en negociar los temas políticos. Mientras que los blancos asesorados por técnicos del FMI y del Banco Mundial priorizaron los detalles económicos. Al asumir, Mandela se vio imposibilitado de cumplir con la mayoría de las promesas que el CNA había hecho a sus votantes.
La letra chica del traspaso del poder y la coacción ejercida por los organismos de crédito limitaron al poder político negro en su accionar. La balcanización de la economía, la nueva autonomía del Banco Central, que iba a estar dirigido por el mismo funcionario del régimen anterior, y la amenaza de no recibir futuros créditos si de daba vía libre a las nacionalizaciones de empresas de servicios, enterró la victoria del CNA, por lo menos en su aspecto vital: el económico.
Sin embargo, a partir de Mandela, se ha mejorado levemente la calidad de vida de la población negra en los quince años que el CNA lleva en el poder. El régimen racista no ha sido desmantelado del todo, pero se está produciendo paulatinamente un ascenso social de los marginados.
FUTURO POLÍTICO
El sucesor de Mandela en el poder, Thabo Mbeki (1999-2008), se separó del CNA y formó el COPE (Congreso del Pueblo), que horas atrás logró un resultado exiguo en las elecciones. Mbeki fue conocido como el Thatcher negro por su obsecuencia con las potencias y el FMI, lo que desde el punto de vista económico supuso una continuidad del régimen conservador blanco.
Aunque los resultados oficiales finales van a conocerse la semana próxima, la oposición busca quebrar la mayoría absoluta del Parlamento y evitar que el CNA obtenga los dos tercios, lo que le permite reformar la Constitución sin la necesidad de alianzas políticas.
Será la primera vez que un presidente llega a Sudáfrica con medidas rodeadas de misterio. La incertidumbre consiste en si Zuma va a continuar con la liberalización de los mercados y la privatización de los servicios o va a girar hacia una reforma agraria. Casi el 80 % de las tierras cultivables sudafricanas están en manos de los blancos.
Lo más probable es que se acerque a Mandela en cuanto al intento de socializar los beneficios de la industrialización sudafricana, pero sin dejar de cumplir con la deuda externa heredada del gobierno del Apartheid y sin abandonar las reglas impuestas por el poder económico, que fue el precio que la población negra tuvo que pagar para alcanzar el poder político. -
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